Kaviarada con K de kambio

El contralor y la caviarada

 

 

 

 

El contralor y la pérdida de los tacones de la caviarada
Elías Rojas Paredes


“El contralor es un corrupto”, “fuera con el contralor”, “inmoral”, etc. etc. etc. La campaña avanza a todo vapor. Va al ritmo de la marcha del orgullo gay. Es la pared del juego, la otra se encuentra en palacio de gobierno.


Y no es que la estrategia haya coincidido, lo que pasa es que son uno solo. Los intereses son comunes: hay que defender la institucionalidad, al débil gobierno de PPK de la ofensiva fujimontesinista. Es el grito de guerra y el enemigo de esta batalla es el contralor, él es la punta de lanza de los fujis que desestabiliza al gobierno. “Fuera con el desestabilizador”. “No puede haber un inmoral en la contraloría”, chillan, saltan, se despeinan y pierden los tacones.


Sin embargo, si se presta atención a los audios se tomará nota que el Estado pertenece a los grandes empresarios, que sus ejecutivos, hoy funcionarios, cumplen el rol de poner todo el poder, el dinero, los recursos al servicio de sus intereses. Pero sobre ello no hay nada, se lo oculta, se pone por delante que no es posible que se grave las conversaciones. “Ese contralor es un avezado en la senda del crimen”, gritan, ya sin tacones.


Cuál es el problema principal para el país, un contralor inmoral que grava a los ministros o que los ministros presionen al contralor para facilitar los negocios de las empresas. Que se tiren el dinero de los peruanos. “No el contralor quiere desestabilizar la democracia, destruir la institucionalidad, entregar el poder al fujimontesinismo”, vuelven a chillar


Esta es una guerra santa, la caída del contralor será una derrota del fujimontesinismo, se les parara en seco y verán que las fuerzas antifujis pueden infringir derrotas, como aquella de llamar a votar por PPK. Pero, los fujis están tranquilos, saben que PPK tiene que ofrecer todo, que tiene que prostituirse, proponer funcionarios a la medida de los fujis. Ahora, sin mover mucho seguirán teniendo su contralor, que será más avezado que Alarcón. Tanto chillar y hasta perder los tacones del status para terminar cuidando el hijo de la promiscuidad de las relaciones de poder.


Mientras ellos hacen el trabajo sucio, que se sacrifican perdiendo los tacones del status, los ejecutivos de las empresas, los lobbystas que están de funcionarios, saben que, si sus aliados de clase perdieron los tacones, entonces no tienen mucho que ofrecer y que el negocio está entre ellos y los fujis. No hay derrota del fujimontesinismo sino un favor de tonto útil. Los fujis ganan más espacio en el poder y la perdida de los tacones los llevara a la prostitución. ¡noooo, otra vez en el rol de Gloria Helfer! ¡otra vez como las Manuelas aplaudiendo a los fujis por la cumbre de Beijing!”


Más allá de la naturaleza del Contralor, hay que decirlo, ha puesto al descubierto los negociados en curso. A cumplido el mismo rol de los videos de montesinos. Nos ha vuelto a informar que la naturaleza de la clase dominante sigue siendo la misma, que se apropia del Estado para legalizar y legitimar sus negocios, nos ha dicho que esta democracia no sirve, que está hecha para expulsar la democracia e imponer la dictadura de los intereses empresariales. Y también nos ha dicho que todo el sebo de culebra de la transición democrática, del fortalecimiento de las instituciones, etc. Es puro rollo, que las ONGs que vendieron el sebo de culebra jugaron a favor de construir un Estado de clase, cerrando las puertas a los intereses de los trabajadores. para preocuparse solo de los derechos de las minorías sexuales, para hacer un programa político del uso de los pliegues anales.


Y todo ello lo sabemos con mayor detalle, gracias a la pugna de poder en el campo de los lobbystas, a la pugna de poder dentro de la representación política de la clase dominante, por establecer espacios de control y dominio en el aparato del Estado y la relación con los dueños del Perú.


Y una persona que utiliza el poder del Estado de un área estratégica, como es el control del gasto, para desarrollar la confrontación deviene en un peligro que debe ser extirpado. Pone en riesgo los negocios y las ganancias. Y no es que no lo puedan comprar y solucionado el problema, el problema no es ese, el problema es el ejemplo, el problema es que se ha tomado nota por la ciudadanía que el sistema de control, si quiere, puede poner a los corruptos en la cárcel. Y ello pone en peligro la institucionalidad, la institucionalidad de la corrupción.


Estamos ingresando a una pugna en las alturas. No significa que hayan perdido la hegemonía y que haya una fuerza que les dispute el control del aparato del estado. Ello no existe. Sin embargo, esta pugna por el control de los espacios de poder y por la relación con los poderes de facto está llevando a la crisis del modelo político de control social. El modelo se basa en un gobierno que tiene el control del Ejecutivo y el legislativo, lo que facilita que los organismos autónomos se sometan a dicho poder, estableciendo con ello la fluidez de los negocios y la corrupción. El hecho que el gobierno solo controle el ejecutivo y que el parlamento sea dominado por una sola fuerza, contraria en el manejo de los intereses personales y de negocios, hace que inevitablemente confronten, se enfrenten hasta llegar a una situación de crisis, lo que abre brechas y espacios para la defensa –y hasta conquista- de derechos. Entonces debemos actuar en la crisis como una fuerza que defiende los intereses de los trabajadores, que quiere llevara adelante los cambios necesarios, lo que significa impulsar con más fuerza el cambio de la Constitución, que debe ir acompañado de la propuesta de un gobierno de nuevo tipo. Gobierno que exprese la defensa de la patria, de sus intereses como nación, que siente las bases de la democracia directa que rompa los parámetros del participacionismo sin poder. Gobierno que represente a los pequeños propietarios y no a los grandes propietarios.


2jul2017

 

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