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Desastre social:

Culpables las autoridades corruptas y no la naturaleza

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Elías Rojas Paredes

 

 

 

 

El desastre social ocasionado por la improvisación e incapacidad de las autoridades de Arequipa, para ser benignos con la tipificación, ha desnudado la carencia de instrumentos de gestión del riesgo. No hay mapas de riesgo, no hay ordenamiento territorial, no hay planes de prevención y no hay planes de contingencia. Las autoridades actúan ante los eventos climáticos: sequías, friaje, aluviones, inundaciones como se fueran actos de filantropía: recolectar ropa, alimentos no perecibles y llamar a la “solidaridad”. Solo falta que oculten su incapacidad llamando a rezar, como si esto fuera un castigo divino.


Lo peor es que se disculpan señalando que los eventos climáticos de la naturaleza son imprevisibles, que nadie puede saber. Lo que es falso a todas luces. Cuando se prepara el mapa de riesgos se determina el mapa de peligros, el mapa de vulneralidades y el mapa de daños potenciales. Y, segundo, el SENAMHI viene informando casi en tiempo real lo que va a suceder y ha entregado con meses de antelación la ocurrencia de eventos climáticos. Si se tiene estos instrumentos se gestiona el riesgo y se determina los planes de prevención. Pero como no existe nada de ello, solo queda engañar. Y cuál es la mejor forma de engañar, pues, figureteando. Porque de esa forma se oculta la ineficiencia, la incapacidad y la omisión dolosa del daño que se ha ocasionado a la población.


Ahora, si vemos cuanto a presupuestado el Gobierno Regional para prevención por emergencia, nos daremos cuenta que es tan solo un millón y medio de soles, de los cuales solo tiene en caja 800,000 soles y ha gastado, por versión de la Gobernadora solo 100 mil soles, ya que tiene en caja 700,000 soles. Esto es grave, porque para la Gobernadora Arequipa es una zona libre de peligros, que no sufre ninguna lluvia, aluvión, inundación, deslizamiento, friaje, sequía y desabastecimiento de agua.


De allí que ponerse un chaleco de Defensa Civil o volar en helicóptero la zona de desastre, es simplemente figuretismo. La preocupación central es aparecer en los medios adictos como una funcionaria que se “ensucia los zapatos” y no de escritorio. Lo primero da votos y lo segundo los hace perder. Tomar decisiones en base a instrumentos de gestión de riesgo es la diferencia entre la pose electorera y la eficiencia en la conducción del Gobierno Regional.


Por otro lado, si vemos el impacto en la ciudad podremos concluir que esta ha sido destruida por alcaldes y no por las lluvias. Por ganar votos han permitido las invasiones, que ha creado un mercado millonario de tierras urbanas, que se maneja entre los dirigentes de la invasión y los alcaldes. Con esta política se impone a la ciudad un crecimiento desordenado, sin planificación, sujeto a la oferta y la demanda a los intereses de ganar dinero. Esto se hace con los pobres.


Para los ricos están las inmobiliarias, el espacio de expansión es toda la campiña para lo cual se cambia el uso, se pasa de rustico a urbano para permitir la construcción de viviendas. Lo que significa pasar de 10 a 1000 dólares. Y una vez más los intereses de la ciudad quedan al margen y se imponen los intereses privados-empresariales. Todo ello sin importar las vías de comunicación, el equipamiento de servicios y la planificación del espacio. Se consolida, entonces, el caos, que es al final de cuentas lo que ocasiona el desastre.


Porque se permitió que se construyan viviendas en las torrenteras y quebradas, se invadió en zonas prohibidas por riesgo climático, por sismo o volcánico, se cerraron torrenteras para favorecer a empresas. Se permitió la construcción de los Mall sin ninguna planificación, que han terminado creando situaciones se sobrecarga en los flujos de tránsito y en las pistas que se deterioran más rápido. El desorden urbano ha llevado a que el agua de las lluvias deteriore el desagüe, las pistas por el estancamiento y porque ha puesto en evidencia que fueron construidas con corrupción.
Encima de ello el sistema neoliberal no crea puestos trabajo y todos se inventan su trabajo siendo taxistas. Lo que en momentos de lluvia termina agravando la situación de las deterioradas pistas, que se convierten en un “paisaje lunar”


El desastre social se agrava porque la gobernadora y los alcaldes están pensando en la reelección o ser candidato. Y han reconvertido las competencias y funciones de las instituciones bajo su dirección en aparatos electorales. Entonces, todo es visto desde la perspectiva electoral, de allí que no les importe la prevención ni los planes de contingencia, lo que interesa es aparecer en la foto llevando ayuda porque eso si da votos.


Como se puede apreciar es la corrupción la que ha destruido Arequipa.


Lo mismo pasa en SEDAPAR, las gestiones que han pasado por allí han tenido un denominados común, convertir a la empresa en botín político, en instrumento de clientelaje electoral amarrado a los invasores y de dar empleo a sus allegados e inclusive hasta las queridas. Pero de planificación, de planes de prevención, de planes de contingencia nada, solo improvisación e incapacidad.


Ante esta situación, la pregunta es ¿esto es incapacidad o es un acto intencional?, creo que es lo segundo, es intencional. Porque ya se anuncia desde SEDAPAR la firma de contratos de Asociaciones Publico Privadas (APP) para realizar la rehabilitación, reconstrucción y obras de prevención. La Gobernadora, casi en un tono histérico, exige que los alcaldes que han recibido 100 mil soles cumplan con ejecutarlos y rendir el informe, sino no se podrá ampliar la declaratoria de emergencia a Arequipa, que significa, como sabemos, gastar más dinero sin tener los controles y procedimientos que establece la ley. Y, claro, subirse al carro del plan 150 mil del gobierno para ejecutar obras bajo la modalidad de que los peruanos ponemos el dinero y las empresas privadas se llevan las ganancias (APP).


No cabe la menor duda que el neoliberalismo ha agudizado esta situación. Partidos – empresa más corrupción han sido los instrumentos de la destrucción. Donde la captura del Estado por parte de las empresas en concordancia con los intereses pecuniarios de los políticos delincuentes de derecha (gerentes del partido-empresa) ha llevado a que la finalidad del Estado es hacer caja para transferirlo a las arcas empresariales y a los bolsillos de la mafia política. Reduciendo las funciones y competencias del Estado solo a satisfacer los negocios. Y como saben no se hace negocios con la prevención ya que eso evita la declaratoria de emergencia, la reconstrucción y grandes sumas de dinero público destinado a empresas “samaritanas” tipo Graña y Montero.


17mar2017

 
 

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