La huelga nacional del magisterio y...

La pandilla en el basurero

©

 

Elías Rojas Paredes

 

 

 

 

¡No son nada! La frase corría de boca en boca. Se respira: los maestros han cambiado la historia del Sindicato de maestros. ¡No son nada! La sentencia lapidaria se repetía con más ahínco en todas las bases. La autodesignada dirigencia quedó al descubierto, mostrando su naturaleza delincuencial y su contenido putrefacto. Hoy los maestros los han colocado donde pertenecen: en el basurero, con la basura.

La fuerza de la unidad barrió a la pandilla que detenta el Sute y que obedece los mandatos de Begazo en Arequipa. Si hay un sentimiento y voluntad muy grande en los maestros es la unidad. Todos son conscientes que es la única forma de vencer, de lograr la victoria, de tener una dirigencia que no se venda, sobre todo una dirección y mando que no claudique y que responda a los intereses de las bases.
 


Los sinvergüenzas no llegaron ni a cien maestros, en la última movilización, muchos de ellos ni siquiera ostentan ese título o simplemente ya no están en actividad. Al igual el jefe de la pandilla muchos nunca han trabajado pero viven del dinero de los peruanos. Si, tiene razón, es la “Pandilla Basura”.

Saben que si quieren sobrevivir, que si quieren seguir usufructuando la Derrama, el Subcafae y las cotizaciones tienen que utilizar sus armas preferidas, en las que son expertos. Por ello, en un acto ruin anuncian a los cuatro vientos que han decretado la huelga general indefinida. Atrás quedo la acusación de CONARES a los que, desde las bases, sostenían que la huelga es el camino. Ahora, son ellos los que decretan la huelga, a plena luz del día se pasan al bando contrario, al lado de los maestros para pretender dirigirlos y manipularlos, quieren seguir cabalgando sobre sus hombros y seguir saqueando sus bolsillos.
 


La unidad, esta gran herramienta de victoria del pueblo, es también la herramienta de construcción de la organización social para vencer. Unidad y organización son los pilares sobre el que se levanta la movilización y la lucha. También es la herramienta para limpiar la casa. Por ello unidad y organización son necesarios para colocar a los esquiroles en el basurero, para impedir que sigan usufructuando los bienes de los maestros. Para que la representación corresponda a los intereses de los maestros, donde el principio de “todo con las bases y nada sin ellas”, sea el principio rector de los acuerdos y decisiones.


En el magisterio arequipeño se cierra un ciclo y se abre otro.

 

También en el plano de la izquierda -del mismo modo- se cierra el ciclo de Begazo. Cumplió su meta de destruir el partido en el que alguna vez militaron miles de arequipeños, cumplió con cimentar una amalgama familiar y de allegados para usufructuar bienes que no le pertenecen. Ya no puede ocultar su naturaleza, está desnudo, puesto al descubierto. Hoy todos saben que es un despojo político que no sirve para nada.


13julio2017

 

www.jornaldearequipa.com