El Partido Comunista y El Siglo frente a la crisis chilena
 

El Siglo

 24OCTUBRE2019

 

Balance y propuesta del Partido Comunista

Constatación de “protestas multitudinarias” y “rechazo a las migajas” de SP y a acuerdos “cupulares; excluyentes; sectarios”.

Santiago. 23/10/2019. Frente a la contingencia que se está viviendo y sobre todo las multitudinarias manifestaciones ciudadanas, el Partido Comunista de Chile (PC) dio a conocer la siguiente declaración:

“Este 23 de octubre, en manifestaciones y protestas multitudinarias, centenares y centenares de miles de chilenas y chilenos en todo el país, y en el extranjero, han expresado su legítimo descontento y han rechazado la represión y las migajas que el gobierno de Piñera anunció hace algunas horas.

Se trata de manifestaciones inéditas en las últimas décadas, y tal vez, sin precedentes en el último ciclo histórico de Chile.

Millones, de forma pacífica, se movilizan desde hace varios días y todo indica que las protestas y el descontento no se detienen. Crecen.

Chile exige y clama cambios ahora. Y no medidas cosméticas.

Saludamos y apoyamos la convocatoria que ha realizado la MESA DE LA UNIDAD SOCIAL a una huelga general que continúa mañana jueves. La jornada de hoy ha sido la multitudinaria respuesta al paquete de medidas anunciada por Piñera y que no tiene eco en la ciudadanía.

Creemos que los partidos políticos que están verdaderamente por escuchar al pueblo, deben apoyar a este espacio amplio, democrático y plural de movimientos y organizaciones sociales.

El único espacio de diálogo legítimo y democrático, es el que considere, en igualdad de condiciones, a la MESA DE LA UNIDAD SOCIAL. El gobierno debe terminar con la exclusión que trata de imponer.

Hasta hoy, el gobierno ha excluido y ha marginado al mundo social y popular. Llegó la hora que, de verdad, escuche a las mayorías nacionales.

Chile rechaza los intentos por imponer acuerdos cupulares; excluyentes; sectarios; que buscan imponer medidas cosméticas y antipopulares.

Por nuestra parte, creemos que las demandas concretas y urgentes que deben ser consideradas, son las siguientes:

Nuevo sistema de pensiones que garantice dignidad plena. No más AFP.

Salarios dignos, que superen la línea de la pobreza, y que sea en el marco de las 40 horas semanales. No 45 como trata de imponer el gobierno.

Nueva Constitución política, vía asamblea constituyente.

Congelamiento de proyectos de ley que sólo favorecen a los más ricos, como la reforma tributaria; de pensiones; y de leyes laborales.

Nuevo sistema parlamentario, unicameral, mejorando la pluralidad y representación ciudadana, con sueldos a escala del sistema de funcionarios públicos.

Fin ahora al estado de emergencia. Fin a la represión criminal, deben esclarecerse las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos. Severa investigación de las acciones represivas, y presencia en Chile, con extrema urgencia, de organismos y observadores internacionales de defensa de los derechos humanos de la ONU.

Piñera debe responder. El y su gobierno son los responsables de esta crisis. Impulsamos una acusación constitucional por severo abandono del Estado derecho, con consecuencias graves para la sociedad y la democracia”.

 

 

 

 

Gobierno autoritario y sin respuestas reales

Hay una incapacidad notable de Piñera para gobernar con sentido democrático. Por eso, el clima en el país es tenso, está enrarecido y tiende a mantener el enojo social.

El Siglo

23/10/2019. Ante la grave crisis política y social presentada en el país, la población encontró a un gobierno autoritario y sin respuestas contundentes y de fondo a la demanda popular y ciudadana.

El Presidente Sebastián Piñera y sus ministros más conservadores optaron, ante la masiva y extendida manifestación social, por declarar en amplias zonas del país el Estado de Emergencia, sacar al Ejército a la calle, imponer el Toque de Queda, suspender derechos civiles e instalar un tono discursivo de violencia, guerra, vandalismo y represión.

Las medidas “sociales” anunciadas por el Ejecutivo son apenas paliativos, porcentajes ínfimos que, por ejemplo, igual dejan a cientos de miles de pensionados con un ingreso mensual que no llega a los 130 mil pesos. El sueldo mínimo sigue siendo bajísimo, el empleo precario (mientras Piñera sigue rechazando avanzar hacia las 40 horas de jornada laboral semanal e insistiendo en flexibilizar y precarizar el empleo), las jubilaciones seguirán en el orden de los 200 mil pesos mensuales promedios, no se hizo nada para bajar las alzas en agua, luz y otros servicios, los altos costos en salud y educación se mantienen, y se deja a firma, sin modificación alguna, el funcionamiento de las AFP, Isapres, Banca Privada, consorcios financieros y empresariales. A eso hay que agregar que Piñera insiste en mantener medidas de corte autoritario, con Estado de Emergencia, Toque de Queda y miles de militares en las calles, en una decena de regiones. Los casos de violaciones a derechos humanos aumentan.

Es tal el nivel de problemas sociales estructurales -producto de un modelo defendido y reforzado por este gobierno- que deben ocurrir transformaciones profundas para que este país cambie, y no serán Piñera o la derecha los que las hagan. Pero al menos, dada las circunstancias, se esperaría que este gobierno adoptara medidas presupuestarias, de entrega de recursos y adopción de acciones precisas para atender los malos índices de empleo, salarios, pensiones, inversión pública, emergencias en salud, transporte y vivienda. Esto último, ya no ocurrió.

Por temor, desprecio y no estar en sintonía con la sociedad, el gobierno no dialoga ni busca acuerdos con las representativas organizaciones sindicales, estudiantiles, de profesionales, partidos políticos populares y de izquierda y sectores sociales. Opta por relevar un diálogo parcial con representantes de algunos partidos políticos.

En estos días el gobierno sigue priorizando por acciones autoritarias y cupulares, por su agenda antipopular, discurso criminalizador del movimiento social y ciudadano.

Eso dentro de una incapacidad notable de Piñera para gobernar con sentido democrático.

En definitiva, ante una crisis política y social, este gobierno muestra el ADN histórico de la derecha. Tensionado el oficialismo, responde con las conocidas recetas “de orden”, represión, autoritarismo, rigidez, mantención del modelo, y falta de respuestas democráticas y sociales que ha caracterizado siempre a la derecha, los conservadores y militaristas golpistas.

Por eso, entre otras cosas, el clima en el país es tenso, está enrarecido y tiende a mantener el enojo social.

 

 

 

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