Inventando la corriente “Proseguir”

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Jaime Antezana Rivera

 

Inventando la corriente “Proseguir”
 

 

 

Hace un poco más de 24 horas, el ministro del Interior Carlos Basombrío señalo que Pedro Castillo, el principal dirigente de la huelga nacional indefinida de los profesores, había logrado “unificar” las dos corrientes del senderismo: Movadef/Conare y “Proseguir”. Este articulo pretender demostrar que no es cierto tal “unificación” porque la corriente Proseguir, que fue una escisión de SL, ya no existe. Se esta inventando una corriente que desapareció.


1993-1999: La desaparición de la corriente Proseguir.


En octubre de 1993, luego que Abimael Guzmán leyó una carta pidiendo a Alberto Fujimori conversaciones para un “acuerdo de paz, Sendero Luminoso se dividió en dos corrientes. La primera, dirigida desde la base naval del Callao, con auspicio de Vladimiro Montesinos, por Abimael Guzmán. Y, la segunda, dirigida por “Feliciano”, denominado “Proseguir” porque no aceptaron -inicialmente no creyeron que era Guzmán- el cese de la “guerra popular” y decidieron continuar con el terrorismo.


La división y pugna entre estas dos corrientes del senderismo cubrió el lapso de octubre de 1993 hasta julio de 1999. Hacía mediados de 1996, tras la captura de Margie Clavo (miembro del comité central y quien dirigió a Proseguir en Lima), la mayoría de senderistas se alinearon a la posición de la “fracción roja” o “acuerdismo” dirigida por Guzmán. Así, Proseguir quedo circunscrito al Alto Huallaga, Vrae y selva central.


La captura de “Feliciano”, en julio de 1999, fue un golpe demoledor y terminal de la corriente Proseguir. En julio de 2001, el Omite Regional del Huallaga, con “Artemio” a la cabeza, se alineo a la posición de Guzmán, quien había dejado atrás la lucha por un “acuerdo de paz” por el de “solución política a los problemas derivados de la guerra”. Es decir, dejaron de ser parte de Proseguir, en descomposición.


Los del Vrae, encabezado por Víctor Quispe Palomino, alias “José, cuyo hermano Jorge Quispe Palomino, alias “Raúl”, colaboro con los militares para la captura de “Feliciano”, igualmente dejaron la corriente Proseguir e iniciaron un proceso de integración a la cadena del narcotráfico. Un proceso dinámico y poco conocido que debe replantear las denominaciones que se da a esta organización: senderistas, terroristas o narcoterroristas.


Veamos sumariamente ese proceso. Desde, más o menos, el 2000 empezaron a cobrar cupos por el paso de la droga (5 dolares por kilo de Pbc o cocaína) y protección armada a los “mochileros” (jóvenes que transportan entre 10 a 15 kilos de droga). El cobro de cupos a los “mochileros” (narcos) continúa hasta la actualidad.


El proceso de integración al mundo empresarial de la droga continuó. Entre el 2001 hasta el 2006, según testimonios de fuentes internas de esta organización, cultivaron coca y elaboraron PBC. Es este periodo que se convierten en una firma sui generis del narcotráfico. Sus cultivos de coca y pozas de maceración estaban en varios valles de Vizcatan. El 2005, empezaron a emboscar a policías para debilitar el control de la droga.


El proceso poco conocido fue que, entre 2003 hasta 2008, funcionó tres laboratorios de refinamiento en Bidón, Vizcatan, la zona de asentamiento estratégico de la narco-organización armada de “José”. Una de ellas era de una firma de colombianos; la segunda, de brasileños; y, la tercera, de un primo de José llamado “Lucho”. Es decir, que esta organización no solo proceso PBC sino que, en diversos términos, refino cocaína.


Pero su labor en el sistema de trafico de drogas del Vrae, ahora llamado VRAEM, no se limito a esas labores. Entre el 2003 hasta el 2009, paralelamente al funcionamiento de los tres laboratorios en su principal campamento, miembros de la organización (principalmente, mujeres con un hombre a la cabeza) transportaban cargas de PBC y/o cocaína. Las cantidades, según cálculos realizados, fluctuaban entre 1800 a 2000 mil kilos.


En suma, la organización armada de los hermanos Quispe Palomino (“José y “Raúl”) no tiene nada que ver con SL/Movadef ni mucho menos a Proseguir, corriente que dejo de existir tras la captura de “Feliciano”. ¿Entonces, que es? Es un clan de la droga. Es una firma del narcotráfico. Es la organización armada de los hermanos Quispe Palomino que mantienen una “envoltura” política e ideológica para presentarse como “luchadores sociales”, “compañeros”.


Coligiendo: desde, más o menos, 1999 ya no existe la corriente senderista “Proseguir”. No es cierto, pues, que Pedro Castillo Terrones, presidente del Comité de Nacional de Lucha de las bases regionales de Sute y profesor de Cajamarca, haya articulado a las dos corrientes del senderismo. ¿Con que propósito se dijo eso? Es obvio: descabezar el Comité Nacional de Lucha que dirige la huelga nacional indefinida de profesores.


No hay otra explicación. Es más: el propio ministerio del Interior entra en contradicción consigo mismo. Tres emboscadas recientes perpetradas por columnas armadas del clan Quispe Palomino, a quienes lo presentan ahora como parte de la corriente “Proseguir”, dijeron que fueron realizados por “narcotraficantes” en comunicados a la opinión pública y medios de comunicación.


Nos referimos a la emboscada en Comunpiari (Santa Rosa-VRAEM), en marzo pasado, donde fueron asesinados tres policías; la emboscada en Pachahuaycco (Luricocha/Huanta), del 1 de junio, donde fueron abatidos dos policías de carretera; y la emboscada a una unidad policial en Los Ángeles (Llochegua-VRAEM), en julio, en la que resultaron heridos cinco policías. Basta con revisar la página web del Minter para confirmar que los denominaron “narcotraficantes.


¿Porque, de pronto, de ser considerados “narcotraficantes”, que es la denominación correcta, pasan a denominarlos como parte de la corriente “Proseguir”? Muy mal intencionado ese cambio. Y es evidente cual es el propósito.

 

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