“Είμαι φίλος του Πλάτωνα , αλλά ακόμη περισσότερο ΤΗΣ ΑΛΗΘΕΙΑΣ” (1)

A propósito de “¿Protestar es delinquir?”

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 Víctor F. Villanueva

 

 

 

La esperanza del pueblo peruano está, en la presente coyuntura, ligada al Frente Amplio. Hacer campaña por esta agrupación es un deber cívico-político, con ello no se procura extender cheque en blanco a  malas acciones de cierto o pretendido dirigente. Callarlo es hacer daño al Frente Amplio.

 

Nuestra Defensora de Derechos Humanos, Rocío Silva Santisteban (RSS) en el artículo ¿Protestar es delinquir?, maneja argumentaciones razonadas y razonables sobre la protesta como derecho humano amparada en la legislación vigente. Ello es correcto. También es correcta la defensa hacia el ejercicio de la profesión del abogado para garantizar el debido proceso y cautelar el derecho humano a la defensa. Hay que admitir que un tanto enfática en el abogado Herrera –de actuación opaca en el caso de Coasaca- pero necesaria.

 

También es acertada en el cuestionamiento de la fiscal Cárdenas, que en el valle de Tambo suelen nombrarla la fiscalexxx.

 

El problema viene cuando la señora Silva suelta muy suavecito que…

 

 

 

 

 

 

 

 

“En la creación del frente de defensa de Cocachacra participaron presidentes de las Juntas de Agua u otras instituciones, personas honorables como Mary Luzmila Marroquín, entre otros, que fueron a su vez engañados por los malos dirigentes que se aprovecharon de una protesta legítima”.  
 

 

Al respecto hay que aclarar que la dirigente Mary Luzmila Marroquín no participó de la creación del frente de defensa de Cocachacra. Eso ella declaró ante las autoridades judiciales. Surgen por tanto dudas sobre los motivos de la Silva Santisteban para publicar un elogio evidentemente nocivo, un "no me defiendas compadre" para la dirigente Mary Luzmila Marroquín. No solamente porque no es verdad la afirmación de la señora Silva, sino porque su afirmación objetivamente podría ocasionarle problemas legales a la elogiada. Sirva como ilustración lo que al respecto dice el Diario Correo (edición Arequipa) del día 21 de octubre de 2015, en su sección CH Chiquitas:

 

 

 

 

 

 

 

 

“Mejor sola...
Eso debe pensar la presidenta de la Junta de Usuarios de Mejía, Marilú Marroquín, al leer la columna de Rocío Silva Santisteban, quien asegura que la dirigente sí formó parte del alicaído Frente de Defensa del valle de Tambo, junto a otros dirigentes de Islay.,(Sic) cuando la propia Marroquín lo niega a rajatabla.”
 

 

La segunda mentira está consignada cuando la Defensora de Derechos Humanos señala que instituciones y personas honorables “fueron a su vez engañados por los malos dirigentes que se aprovecharon de una protesta legítima”.

 

Poniendo los puntos sobre las íes, hay que precisar que en Islay las personas honorables que participaron en la creación del Frente de Defensa, no fueron engañadas por “los malos dirigentes”. El plural es demasiado amplio y oculta mucho. El único mal dirigente que traicionó a su pueblo aceptando soborno de la Southern fue Pepe Julio Gutiérrez, el de las “lentejas”. Asalta la duda sobre las razones de Rocío Silva para generalizar y no mencionar por su nombre a Pepe Julio.

 

Se miente porque se considera que la verdad es peligrosa. Pero sea cualesquiera la necesidad de mentir, la mentira tiene patas cortas, siempre se la descubre y ello trae consecuencias mayores que el dolor de aceptar la verdad.

 

Hay expertos en mentir, son los profesionales de la mentira, pero también hay novatos. El artículo “¿Protestar es delinquir?” pareciera como si hubiera sido elaborado por un experto en la mentira. El novato suele soltar la mentira improvisada.  

 

Un experto piensa, contextualiza, construye el armazón que servirá de soporte, se esmera en obtener resultados, calcula fríamente las circunstancias, estudia los escenarios… Sabe que una mentira oportunamente colocada en un océano de verdades tiene el efecto del veneno más poderoso y letal, porque se le toma como verdad.

 

Aquí es necesario pensar acerca de las razones de Silva para enlodar a quien llama “los malos dirigentes”, término en el que se incluiría a todos los dirigentes. La defensora no ignora que los dirigentes del valle de Tambo han dado ejemplo de honestidad, dignidad y valentía.

 

Sobre la verdad temida por Silva Santisteban como peligrosa, la respuesta parece encontrarse en el hecho de que Pepe Julio Gutiérrez, presuntamente uno de los malos dirigentes, fue secretario general de Tierra y Libertad en Cocachacra, antes de las lentejas. Rocío Silva con su afirmación parece que pretende licuar el delito (o la maldad) de Gutiérrez en el conjunto de la dirigencia, con un adjetivo genérico, cuando el caso es individual. No hay "malos dirigentes". No hay plural. El caso es individual, hubo un mal dirigente: Gutiérrez.  Y punto.

 

No sabemos qué se pretende con ello, si suavizar la culpa de Gutiérrez o embarrar a toda la dirigencia del Frente de Defensa en Tambo. Cuidado que entre esos dirigentes "malos" (a criterio y pluma de RSS) estaban cuadros muy activos de Tierra y Libertad.

 

(1)“Soy amigo de Platón, pero más aun de la verdad”. Aristóteles.

 

 

 

 

 

 

 

 

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