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Américo Zambrano y Eloy Marchán | Hildebrandt en sus trece.

       

23AGOSTO2018

 
 

Keiko Fujimori está dispuesta a vacar al presidente Martín Vizcarra si las investigaciones judiciales la siguen comprometiendo. Sus reuniones con César Hinostroza, confirmadas por el colaborador eficaz 108-2018, la harían pasible de ser acusada de tráfico de influencias y cohecho.

Un golpe de Estado está en marcha. Todos los indicios apuntan a que la campaña de demolición que el fujimorismo ha emprendido contra el presidente Martín Vizcarra tiene un claro derrotero político: forzar la vacancia, como en el caso de Pedro Pablo Kuczynski.

Keiko Fujimori no sólo ha perdido la popularidad y el control político sino que por primera vez teme acabar en prisión. A la investigación que se le sigue en el Ministerio Público por presunto lavado de dinero se suma ahora un nuevo y peligroso flanco: sus presuntos nexos con la red criminal “Los Cuellos Blancos del Puerto”.

Un colaborador eficaz (N° 108-2018) ha declarado a la fiscal del Callao, Rocío Sánchez Saavedra, que el congresista fujimorista Héctor Becerril se reunió con el detenido Antonio Camayo en la residencia de este último, en San Isidro, para coordinar un encuentro entre Keiko Fujimori y el vocal César Hinostroza. Poco después, según el testigo protegido, Keiko se reunió con Hinostroza en la casa de la lideresa de Fuerza Popular, en la urbanización La Floresta, en Surco. El testigo cuenta que, luego de este encuentro con Keiko, Hinostroza llamó a Camayo y le contó que había acudido al domicilio de la lideresa de Fuerza Popular para tratar “políticas de Estado”. La manifestación del colaborador corrobora que Keiko en efecto, era la “Señora K” de la que hablaron Camayo e Hinostroza en un audio difundido por el programa periodístico “Panorama”.

Pocas semanas después de la reunión Keiko-Hinostroza, la Sala Suprema que presidia este magistrado admitió un recurso de casación interpuesto por la defensa de la lideresa de Fuerza Popular para anular la decisión judicial que permitió al fiscal José Domingo Pérez abrir investigación contra Keiko Fujimori y su esposo Mark Vito Villanella bajo la Ley de Crimen Organizado.

Fuentes confiables del Ministerio Público dijeron a esta revista que el colaborador eficaz estuvo presente en, al menos, una de estas dos reuniones. Y apuntan a que se trataría de Antonio Camayo, propietario de IZA Motors, quien está detenido en el penal Miguel Castro Castro. Este semanario se comunicó con Mateo Castañeda, abogado de Camayo, y le preguntó si su patrocinado se había acogido a la colaboración eficaz ante la fiscal Rocío Sánchez. Castañeda dijo que no podía confirmar ni negar esta información.

Este hecho configuraría, en todo caso, dos presuntos ilícitos penales contra la dos veces candidata presidencial. “Keiko aparecería siendo partícipe de tráfico de influencias y de cohecho porque está buscando a Hinostroza para obtener un beneficio ilegal”, explicó a este semanario el abogado de IDL, Carlos Rivera.

El salvavidas al que se aferra la lideresa de Fuerza Popular para sortear las investigaciones en su contra tiene nombre: Pedro Gonzalo Chávarry, el Fiscal de la Nación. Y en este escenario el presidente de la Republica no sólo se asoma, a ojos de Keiko Fujimori, como un “traidor”, sino también como un gran escollo.

El presidente Martín Vizcarra no acudió a la juramentación de Chávarry y exigió al Congreso controlado por el fujimorismo “celeridad” para que el Fiscal de la Nación sea debidamente denunciado en la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales.

“El mejor escenario para Keiko Fujimori es forzar la vacancia de Martín Vizcarra y que el presidente del Congreso, Daniel Salaverry, asuma la presidencia interina. Y luego, con ese control absoluto, convocar a elecciones generales. Ese es el camino que ella tiene para dejar a Chávarry donde está y recuperar el control”, comentó a esta revista el expremier Pedro Cateriano Bellido. Y agregó: “A Keiko le interesa Chávarry en tanto y en cuanto le brinde la protección necesaria. Me da la impresión de que ella piensa que sólo puede concretar sus objetivos forzando la vacancia. Está claro”.

“Keiko ha saboteado los pequeños gestos políticos que venía haciendo Daniel Salaverry. Eso denota desesperación en tratar de cambiar la agenda de los audios de la corrupción que la están sepultando y seguramente por las investigaciones fiscales en su contra. Esa es la razón por la que tira barro a Vizcarra y no se da cuenta de que se está haciendo daño a sí misma”, argumenta el vocero de la bancada de Peruanos por el Kambio, Juan Sheput.

Diversas fuentes de esta revista coincidieron en afirmar que la opción para vacar a Vizcarra ha sido “incorporada” por primera vez en los planes del fujimorismo. Algunos miembros de Fuerza Popular creen que el gobierno podría “recular” si se sigue amedrentando al presidente. Pero reconocen que si Martín Vizcarra se mantiene enérgico, como hasta ahora, “no habrá marcha atrás”.

Es por esa razón que el pasado martes 28 el titular del Congreso, Daniel Salaverry, aseguró que si un parlamentario presenta un pedido de vacancia contra Vizcarra, él si le daría trámite. “(La vacancia) es una herramienta constitucional. No puedo negar que si en algún momento un congresista presentara algo así tiene que darse trámite”, dijo Salaverry en entrevista con América Televisión.

Actualmente el fujimorismo no cuenta con los 87 votos necesarios para vacar a Vizcarra. Tiene, a lo sumo 71 votos, si se comprende a los cinco congresistas apristas y a tres “No agrupados”: Edwin Donayre, Julio Rosas y Pedro Olaechea Álvarez-Calderón.

Pero la estrategia, de aquí a diciembre, es acorralar a Vizcarra con nuevas “revelaciones” que refuercen la idea de que es un mentiroso, además de impulsar investigaciones en su contra para declararlo incapaz de seguir ejerciendo la primera magistratura del país.

Esta campaña golpista incluirá, de ser necesario, la filtración de las conversaciones por Whatsapp que Salaverry dice haber cursado con Vizcarra durante el proceso de vacancia de Pedro Pablo Kuczynski, así como la difusión de los videos de seguridad del edificio en el que reside José Chlimper y que habrían registrado un encuentro entre Vizcarra y Keiko Fujimori en julio de este año.

Según la versión fujimorista el presidente se reunió con Salaverry en un departamento del edificio donde vive Vizcarra, en San Isidro, en febrero de este año. Un segundo encuentro, esta vez entre Vizcarra y Chlimper, se habría suscitado en el hotel Meliá de la avenida Salaverry, también en febrero pasado. Y otras dos reuniones, entre Vizcarra y Keiko Fujimori, se produjeron en marzo y julio de este año, una en San Isidro y otra en el departamento de Chlimper, en la calle Melitón Porras 165, dpto. 203, en Miraflores.

Daniel Salaverry, Úrsula Letona y Luis Galarreta han salido a los medios de comunicación para tildar a Vizcarra de “traidor”, asegurando que este se reunió con ellos cuando aún era vicepresidente y para tratar la vacancia de PPK, algo que el presidente ha dicho que es falso.

Desde Tacna, la ciudad heroica, Vizcarra respondió que no se doblegará ante los embates del fujimorismo. “Les digo a Tacna y al Perú que no me van a doblegar. Continuaremos en el rumbo que hemos trazado el 28 de julio (…). Hagan lo que quieran, hagan lo que puedan, pero no podrán con el pueblo del Perú que se ha decidido a combatir la corrupción”, manifestó el Jefe de Estado.

En el entorno presidencial comentaron a esta revista que Vizcarra es consciente de que Fuerza Popular hará hasta lo imposible para intimidarlo, pero aseguraron que no dará marcha atrás respecto a las reformas planteadas en su último mensaje a la Nación, entre las que se incluye un proyecto de ley para impedir la reelección de los congresistas.

En Palacio de Gobierno ya le han puesto fecha al referéndum: el próximo 7 de diciembre, según adelantó el congresistas Gilbert Violeta. En el fujimorismo sólo están dispuestos a aprobar los proyectos judiciales de Vizcarra, mas no las reformas políticas.

Un asesor del presidente dijo a esta revista que Vizcarra podría solicitar “cuestión de confianza” a todo el gabinete si es que la bancada de Fuerza Popular se resiste a que se realice una consulta popular para tratar la reforma política que el país requiere.

Ese sería el único camino para cerrar el Congreso de la República. De ello depende, fundamentalmente, el destino de Martín Vizcarra.

En la bancada fujimorista comentan que cuando el presidente planteó el referéndum, la hija de Fujimori pensó que este era simplemente un mensaje populista que no iba a llegar a ejecutarse.

A través del premier César Villanueva, Keiko Fujimori solicitó reunirse con el presidente para discutir este asunto, pero Martín Vizcarra se negó. A partir de entonces todo empezó a oscurecerse.

El pasado 2 de agosto Salaverry recibió a Chávarry en su despacho y lo respaldó públicamente. Seis días después Keiko Fujimori reunió a su bancada en Cieneguilla y allí escogió a Rosa María Bartra como la presidenta de la Comisión de Constitución, grupo de trabajo encargado de revisar los proyectos que presentaría el Ejecutivo. Apenas Fuerza Popular hizo pública la designación de Bartra, Vizcarra anunció que acudiría al Congreso para presentar sus iniciativas en persona. La noticia cayó como un baldazo de agua helada en la cúpula fujimorista. Salaverry tuvo que salir de inmediato a la prensa y decir que el mandatario les había asestado “un golpe bajo” al hacer un anuncio sin coordinar con ellos. “Pensé que al Congreso podía ir sin pedir autorización a nadie”, retrucó Vizcarra.

El 10 de agosto pasado Keiko se reunió de emergencia con su equipo de consejeros políticos: Vicente Silva Checa, José Chlimper y Pier Figari. Silva Checa fue protagonista del “vladivideo” donde el ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos compra Cable Canal de Noticias por dos millones de dólares. Silva estuvo preso durante 29 meses por delitos de corrupción. Chlimper es el más operativo de los asesores de Keiko y el que hace las veces de emisario político ante el premier César Villanueva. Ambos son catalogados como los consejeros más beligerantes que rodean a Keiko.

Luego de reunirse con sus asesores Keiko Fujimori se mostró convencida de que Vizcarra le había declarado la guerra. El 13 de agosto la lideresa del fujimorismo convocó a su equipo de voceros congresales y les dio directrices de filtrar a la prensa cualquier información que perjudique a Vizcarra y de tildarlo de populista.

El 16 de agosto, en extraña sintonía con los planes emprendidos por Keiko Fujimori, el Fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, encargó al fiscal Walker Ríos investigar al presidente por supuestas irregularidades en la licitación de un hospital en Moquegua. Ríos es otro de los fiscales mencionados en los audios del escándalo.

El 23 de agosto la hija del ex reo de la Diroes ofreció por Youtube un discurso atacando por primera vez al presidente Martín Vizcarra. “Para el señor presidente la esperada reconstrucción del norte no es tan relevante como tener dos cámaras el 2021. Así prioriza el jefe de Estado (…). Señor presidente, corresponde ir al fondo de los problemas y no distraer con este populismo centralista. Ya en Catacaos ha sido recibido con protestas”, manifestó Keiko Fujimori.

El siguiente acto fue la entrevista que dio el domingo último al programa Agenda Política, de Canal N, en la que habló de las reuniones de “coordinación” que había tenido con el presidente.

La bomba ya había sido detonada. Pero el “operativo golpe de Estado” recién empieza. El plan que Keiko ha puesto en marcha contra Martin Vizcarra incluye empapelarlo en la Fiscalía y el Congreso. El presidente de Fiscalización, el fujimorista Luis López, acaba de pedir investigar la concesión del Aeropuerto de Chinchero.

El presidente, como es de conocimiento público, fue ministro de Transportes cuando la gestión de Pedro Pablo Kuczynski entregó el terminar cusqueño a Kuntur Wasi. Pero la investigación contra Vizcarra por este caso fue archivada por el fiscal Pablo Sánchez Velarde. López, sin embargo, ya adelantó que citará a Vizcarra. La misión de este congresista, además, es recoger todas las denuncias que lleguen a su grupo de trabajo sobre la gestión del mandatario como gobernador regional en Moquegua, así como la relación de todas sus empresas. Hasta ahora lo único que la Comisión de Fiscalización tiene contra Vizcarra son ciertas “denuncias ciudadanas” relacionadas al hospital de Moquegua, el proyecto de irrigación Lomas de Ilo y la carretera Moquegua-Arequipa, obras realizadas cuando fue gobernador durante el 2011 y 2014.

El objetivo del fujimorismo, una vez más, es enlodar al presidente y vender la idea de que tanto su gestión como gobernador en Moquegua como su paso por el Ministerio de Transportes durante el gobierno de PPK fueron episodios ligados a la corrupción. La meta de López es elaborar un informe que desemboque en una acusación constitucional y una propuesta de inhabilitación política contra Vizcarra.

El Ministerio Público jugará en tándem con el partido naranja. A la investigación del fiscal Walker Ríos se suman otras 18 pesquisas que el mandatario todavía tiene abiertas en la Fiscalía, feudo de Chávarry. Todas tienen relación con obras que se hicieron en Moquegua. Dos de ellas están en investigación preparatoria, es decir a puertas de juicio. En Morochucos creen que cualquiera de estos casos podría derivar en una eventual acusación constitucional contra Vizcarra por presuntos delitos de corrupción de funcionarios.

Ya no hay marcha atrás. Keiko Fujimori necesita remover a Vizcarra para salvar su pellejo. Está dispuesta a todo y para ello cuenta con el respaldo de Alan García Pérez, quien ha anunciado que retomará la conducción del Apra. De hecho, el último miércoles, en un local aprista de La Molina, García Pérez atacó a Vizcarra y le advirtió: “De pronto el referéndum termina siendo para que usted se vaya”. Todo un aliado del fujimorismo que lo ayudó en su prescripción ancestral.

El presidente dice que resistirá y confía en que la población saldrá a las calles cuando la situación lo amerite. Quizá el respaldo popular sea el único sostén ante un nuevo atentado del fujimorismo contra la democracia. Porque algunos miembros de la bancada de Fuerza Popular ya se ufanan en privado que, de aquí a diciembre, el país podría tener un nuevo presidente.
 

 

 

 

 

Mensaje a Keiko Fujimori

 


Por César Hildebrandt


«Señora:


Pier Figari, su asesor, ha comparado a Martín Vizcarra con Nicolás Maduro. Daniel Salaverry, su mantenido en el Congreso, ha dicho que le parece estar viviendo en Venezuela. ¿Estos son los heraldos negros de lo que se viene señora? ¿Van a tumbarse a Vizcarra diciendo que es un dictador? ¿Un dictador como lo fue su padre? ¿Un personaje oscuro como lo fue el señor Montesinos, que declaró formalmente que a usted le entregaba mensualmente diez mil dólares salidos de las bolsas negras para su manutención en los Estados Unidos?

Cada persona, por más insignificante que sea, aporta un estilo. El suyo, señora, no es el de la ira constructiva, como quieren hacerle creer. El suyo es el de la traición. Traicionó usted a su madre, cuando ella más la necesitaba; traicionó usted, estrictamente por conveniencia electoral, a su padre, a quien todo le debía, desde el apellido hasta la fortuna oculta de la que algo sabe Joaquín Ramírez; traicionó usted a su hermano, que tanto hizo por reconstruir el partido y que cayó en las redes por usted tendidas. Sólo fue fiel usted, señora, a los tíos corruptos que se asilaron en Japón, como lo quiso su padre cuando buscó ser senador en aquel imperio (…) Defiende usted al fiscal Pedro Chavarry. No me extraña. Ha defendido usted siempre lo indefendible con tal que sea útil a sus intereses y a los de su organización. Y Chavarry es perfecto para que usted no sea investigada de verdad (…) El mismo Poder Judicial podrido que su padre armó toga por toga y crimen tras crimen es el que usted quiere mantener señora, no pensando en el país por supuesto, sino previendo las penas que magistrados independientes podrían darle a usted y a sus escondidos (por ahora) benefactores

(…) Sueña usted con imitar a su padre y habla desde la televisión tratando de duplicar, esta vez sí fielmente, algunos énfasis, algunos subrayados, alguna respiración. Pero su padre, a pesar de ser el más corrupto de los presidentes de nuestra historia y el más grande foco infeccioso de nuestras instituciones republicanas, tuvo dos méritos innegables: atajó el proceso de destrucción de la economía empezado con Alan García y capturó a la cúpula del terrorismo. ¿Qué reconocimiento puede usted exigir si como jefa de la oposición ha convertido al Congreso en una pandilla que sabotea leyes regulatorias, encubre a Alan García en el caso Lava Jato y se alía de modo sistemático con el poder del dinero? ¿Qué méritos quiere que le reconozcamos si en su agenda política sólo figura su nombre y en su lista de prioridades el primer y único punto es que usted ocupe, en su tercer intento la presidencia de la república? ¿Qué quiere que digamos de alguien que desde el Congreso, que el pueblo le confió, quiere dinamitar el juego democrático porque el señor Vizcarra ha demostrado tener algo de iniciativa y una pizca de carácter?

Usted llega tarde a la historia. El país en escombros que éramos en 1990 ya no existe. Sus recetas, hijas del ultraderechismo mandón y varicoso, ya no funcionan. Su chusquedad mental ya no seduce. Su hipocresía ya no cala. Ahora necesitaríamos de alguien que entienda de un modo más sofisticado la naturaleza de nuestros problemas, insertos en un panorama mundial confuso e inflamable. Por último señora, comprenda que el descenso abismal de su popularidad no es parte de un complot de la prensa (…) Lo que pasa es que usted ha cumplido dolorosamente uno de sus mayores sueños: ha llegado a ser temible. Y la gente común ve el éxodo de los venezolanos y se imagina un Perú dominado por sus rabietas, señora, sus complejos de inferioridad, señora, su sed insaciable de variadas venganzas, señora, y se asusta. Ese es su verdadero problema, estimada: produce usted un pánico popular».

 

 

 

 

 

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