El dilema de Chicho Mohme

 

 

El "Terruquismo" de René Gatelumendi

 
 


No obstante, contratar como asesora parlamentaria a una sentenciada por terrorismo es inaceptable y, sí, dinamita el entendimiento.

El ejemplo más cercano de terrorismo que me tocó vivir fue el coche bomba de la calle Tarata. Estaba a solo dos cuadras, en la casa de una amiga del barrio cuando escuchamos la explosión. Los vidrios de las ventanas se rompieron y cayeron al suelo. Veinte minutos después, con los oídos aun retumbando, acudí al lugar y fui testigo de varias de esas 25 muertes.

Por entonces era un universitario necesitado de trabajo y el destino quiso que luego de unos meses reemplazara en su puesto a una de las víctimas mortales: el botones de un hotel que todavía queda frente a Tarata. Yo también los aborrezco por todo el daño que nos hicieron.

Los aborrecí aún más cuando, ya como periodista, fui a Ayacucho y a otras partes del Perú a recoger la voz de sus masacres. Sí, es una tentación responderles de la misma manera, incluso cuando ya están viejos y varios con sus cuestionables sentencias cumplidas, pero lo que nos hace diferentes a ellos es justamente no hacerlo. Sin embargo, no pocos militares sí lo hicieron y, aceptarlo, reflexionar al respecto, no nos convierte en enemigos de nuestras FFAA.

Mi agradecimiento eterno con quienes pusieron el pecho contra el terrorismo, pero nadie los obligó a portar el uniforme y este agradecimiento no debe impedirnos reconocer los excesos cometidos. Sin duda, una de las formas más eficientes de conocer esta parte de nuestra historia es a través del arte.

Por eso es importante no satanizar una película como La Casa Rosada y aprovecharla como una aproximación al espanto que vivieron las víctimas entre dos fuegos. En ese sentido, no se debe usar indiscriminadamente la palabra “terruco” para insultar al prójimo que no piensa como uno, ni tampoco para atacar a la izquierda (a la que no pertenezco). Así como no todos los militares son asesinos, ni todos los curas son violadores, no todos los izquierdistas son terroristas.

No obstante, contratar como asesora parlamentaria a una sentenciada por terrorismo es inaceptable y, sí, dinamita el entendimiento.

 

 

Se debe decidir resocializar a un exconvicto o dejarlo con el estigma de la prisión

 


La conductora de Sin Guion, Rosa María Palacios, habló sobre las leyes que aprobó el Congreso para prohibir la reinserción de los terroristas exconvictos y lo que dice la Constitución.

En su programa Sin Guion, Rosa María Palacios se refirió al caso de la exconvita por terrorismo, Nancy Madrid, que fue contratada por la congresista del Frente Amplio, María Elena Foronda, para trabajar en el Congreso como su secretaria.

La conductora recordó que el Congreso aprobó una ley para que los terroristas exconvictos no puedan trabajar en la administración pública. De igual manera, en el Magisterio, que agregó a las personas con delitos sexuales.

Sin embargo, Rosa María Palacios explicó lo que señala la Constitución sobre estas personas. “Dice que la persona que ha cometido un delito y pagado su condena y reparación civil está rehabilitada automáticamente para reinsertarse en la sociedad”.

La Constitución agrega en otro artículo que no hay “presos perpetuos”, es decir que se restituyen los derechos suspendidos o restringidos por la sentencia, así como la cancelación de los antecedentes penales, judiciales y policiales.

Además, aclara que los posteriores certificados no deben expresar la pena condenada ni la rehabilitación de la persona, pues “la Constitución cree en la resocialización de la persona”. También, se establece que dichos antecedentes “solo podrán ser comunicados a solicitud del Ministerio Público o de un juez”.

Ante ello, Rosa María Palacios cuestiona si es más importante la seguridad de las personas y de informar quién tiene antecedentes, o si al exconvicto se le debe permitir reinsertarse en la sociedad como lo establece la Constitución.

Para la periodista, es claro que “si va haber un registro de condenados por terrorismo para el sector público, debe haber para el privado”, pues “todos tenemos derecho a saber quién ha sido condenado por terrorismo” u otro delito.

Pero también, la conductora reflexiona sobre la personas que ya cumplieron su condena y que quedan con el estigma de la prisión, lo cual conlleva a que nadie le de oportunidad de trabajo y, por consiguiente, vuelva a delinquir.

“Sé que van a tener que reformar tarde o temprano la Constitución si quieren ir por el camino de la no resocialización de un exconvicto, pero van a tener que cambiar el Código Penal, si es que quieren ese camino”, aseveró Rosa María, dirigiéndose al Congreso.

 

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