Cargamontón contra Venezuela

El papel de Caín está disponible

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Diario UNO el agosto 4, 2017

 

 

 

 

La cancillería del Perú ha convocado una reunión de cancilleres de la región para examinar la situación de Venezuela. La decisión apunta a una acción colectiva, tal como lo desea Washington y como lo condenó Raúl Porras en su profético discurso en que defendió la Revolución Cubana y vaticinó que aislar a Cuba era empujarla a alianzas extracontinentales.

El actual canciller del Perú, Ricardo Luna, ha desplegado un avance de amenazas contra Venezuela: desde la ruptura de relaciones hasta el retiro del embajador bolivariano en Lima.

La cita se realizará el martes 8 de agosto en el Palacio de Torre Tagle que honró el historiador y defensor de los fueros territoriales de nuestra patria, Raúl Porras. Se rompe ahí una tradición de defensa de la no intervención extranjera en asuntos internos y de afirmación de la soberanía nacional.

No es casual que la cancillería peruana de hoy resulte obedeciendo a la estrategia de John Foster Dulles, el secretario de Estado que planeó no solo la intervención contra Cuba, sino que impuso a los cancilleres latinoamericanos, con excepción de Porras, la librea de domésticos del Tío Sam.

Los cancilleres de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá y Paraguay han anunciado que participarán en el cargamontón contra Venezuela. Desde su guarida en la Casa Blanca, Donald Trump alienta y guía esa reunión.

El 24 de febrero de este año, el presidente Pedro Pablo Kuczynski se reunió con el presidente Donald Trump. En la Memoria que PPK ha publicado no se dice nada sobre la crisis en Venezuela. Este es el texto pertinente:

“El 24 de febrero de 2017, tuvimos el encuentro con el presidente Donald Trump, apenas un mes después de que este hubiera iniciado su mandato. En dicha cita –que constituyó la primera reunión oficial entre el presidente norteamericano y un mandatario latinoamericano– expusimos los intereses prioritarios del Perú en las áreas de comercio e inversión, transmitimos la imagen positiva de la comunidad migrante peruana y subrayamos la necesidad de contar con mayor colaboración en la lucha contra la corrupción y el crimen transnacional”.

Se requiere cinismo, no civismo, para hablar de democracia con cancilleres como el de México, donde la represión oficial y los impunes narcos matan a diario; o el de Brasil, cuyo presidente es repudiado por el pueblo; o el de Argentina, cuyo régimen hambrea al pueblo y abomina la soberanía.

El papel de Caín está disponible.

 

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