La izquierda es la que más daño ha sufrido a costa del terrorismo irracional y aún sigue perjudicada en su accionar, porque viene pagando culpas ajenas que coactan su libre expresión aunque no tenga nada que ver con el terrorismo.

Debate para el desarrollo de la izquierda

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miLCIADES RUIZ, ENVIADO POR SERGIO NOLASCO

 

 
 

Estos días, el poder mediático salió en busca de la extrema derecha y les dio espacio protagónico en las noticias para que descarguen su odio visceral contra los extremistas de extrema izquierda que han cumplido su condena en exceso. Fueron en busca de la boca de congresistas rabiosos que no dudaron en mandarse la parte y hasta le jalaron la lengua al presidente que también se sumó al ataque.

 

Todos concordaban en desconocer la ley que la propia derecha habían promulgado y presionar al poder judicial para que también la atropelle el Estado de Derecho al que tanto apelan los defensores del sistema. Pero los jueces no son los que dictan las leyes pues solo aplican lo que estas establecen. Los magistrados aclararon que hubo abuso de carcelería a pesar de lo cual buscaron a los vecinos del excarcelado principal para echar más leña al fuego y el ensañamiento prosigue contra los indefendibles. Fue el japonés terrorista de Estado que como presidente manejaba a su antojo al poder judicial con su consabido asesor, el que impuso la máxima pena a los terroristas políticos. Coincidentemente la excarcelación de estos, viene a ocurrir cuando los seguidores de dicho genocida gobiernan el país. Por ello, el primero goza de indulto humanitario fingido y recibe un tratamiento mediático distinto.

 

Esta situación refleja la enorme manipulación de la opinión pública y de las decisiones de gobierno por parte del poder mediático. Todos callan porque nadie quiere comprometerse ni ser acusado de apología al terrorismo. Hay un miedo sordo como en los tiempos de la Santa Inquisición. Entonces, aquello de que la ley vale para todos no es tan cierto. Ya se cumplió el castigo pero la persecución prosigue involucrando a los familiares que nada tienen que ver con los desatinos de los condenados.

 

Todo esto nos hace pensar que hay una grave amenaza del extremismo de derecha que incuba el poder mediático creando condiciones políticas según su conveniencia sin que ningún freno lo detenga. El terrorismo mediático puede convertir la iconografía mochica y la iconografía andina de Sarhua, en el retrógrado delito de apología del terrorismo, cuya naturaleza jurídica es incompatible con el reconocimiento de los derechos humanos en la jurisprudencia internacional.

 

La izquierda es la que más daño ha sufrido a costa del terrorismo irracional y aún sigue perjudicada en su accionar, porque viene pagando culpas ajenas que coactan su libre expresión aunque no tenga nada que ver con el terrorismo. El saldo es de muchos dirigentes y militantes muertos, muchos torturados y desaparecidos, organizaciones destruidas, desarrollo político trunco, persecuciones de ambos lados, desprestigio indirecto, terror familiar, vecinal, comunal, etc. Repudiamos todo tipo de terrorismo, pero no deberíamos ser más irracionales que los irracionales.

 

Este es uno de los tantos asuntos sobre los que deberíamos debatir alturadamente. Si no hay resistencia ante el neonazismo y neomacartismo que criminaliza la protesta social le dejaremos el campo libre para el atropello. La fuente de inspiración del terrorismo senderista desapareció hace mucho tiempo con las reformas liberales introducidas por el partido comunista chino desde hace cuatro décadas, dejando de lado toda la ideología del internacionalismo proletario y los métodos compulsivos. Ese paradigma, ahora clama por el libre mercado capitalista en nombre del “socialismo con características propias”.

 

Vivimos en un momento histórico en el que, la economialogía prevalece sobre la sociología. La doctrina ya no se cultiva y los prácticos han dado pasos más efectivos adaptándose a las reglas de juego del sistema pues para ello ya no se necesita ideología sino, un simple programa electoral porque lo que manda es el dinero. Si no lo tienes acudes a la corrupción. La reforma electoral es pues, un tema prioritario a debatir y luchar por mejores condiciones. Tampoco se trata de perder el tiempo en debates estériles ajenos a nuestra realidad y a nuestros desafíos concretos. Tenemos que aterrizar sobre la base de propuestas y alternativas de solución a nuestra problemática.

 

Un diagnóstico certero otorga ventajas para formular planes de acción conducentes a obtener el resultado aspirado. Los beneficios de un debate de alto rendimiento son varios. Entre estos, el esclarecimiento ideológico de la militancia, el aprendizaje para la formación de cuadros políticos como nuevos líderes que tanta falta hacen ahora y el fortalecimiento orgánico de la agrupación. Solo hubo un gobierno en toda la historia del Perú que permitió a las oficinas públicas, programar eventos de capacitación en los que se debatía sobre la realidad nacional y asuntos doctrinarios con la participación de civiles y militares.

 

Fue durante el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada bajo el mandato presidencial del extinto Gral. Juan Velasco Alvarado quien, insurgió enarbolando las banderas de la Revolución Peruana como proyecto orientado a establecer una nueva sociedad autogestionaria de participación plena.

 

En los centros de capacitación se podía ver debatiendo a funcionarios del gobierno que eran del Partido Comunista, demócratas cristianos, trotskistas, apristas, miristas y elenos, junto con los ideólogos gobiernistas. Los jóvenes estudiantes de izquierda partían al trabajo voluntario de campo a compartir la vida productiva con cooperativistas, comuneros y, asentamientos humanos. Fue así como se gestó la Ciudad Autogestionaria Villa El Salvador con participación de promotores estatales. En esas condiciones, no tenía sentido la lucha armada. Esta reapareció con la vuelta del sistema político que nos agobia.

 

Con el influjo del velasquismo, muchos dirigentes políticos, gremiales y sociales de barrios marginales subieron a la palestra alcanzando gran notoriedad en el conglomerado de Izquierda Unida y conglomerados posteriores a 1980. Unos seis velasquistas del Partido Socialista Revolucionario –PSR, fueron parlamentarios constituyentes, luego diputados y senadores, como por ejemplo Enrique Bernales Ballesteros y otros. Aunque Velasco fue depuesto por sus compañeros de armas ganados por la CIA, la izquierda recogió la cosecha política que le dio auge en la década de 1980. Este año se cumple el cincuentenario de la gesta histórica de Velasco y la ingratitud es muy grande porque hay mucha mezquindad entre nosotros.

 

El gobierno de Velasco fue atacado por muchos izquierdistas que ahora defienden a los gobiernos de Venezuela y Bolivia aunque estos, no han hecho ni la reforma agraria ni entregaron el poder mediático a los sectores populares como los hizo Velasco. Lo menos que se puede esperar de los velasquistas y población beneficiaria de su gestión, es que le rindan los homenajes que merece. Fue un presidente que no se enriqueció con el poder y su esposa siguió llevando personalmente sus zapatos al zapatero. Lo digo porque lo vi.

 

Ya habrá oportunidad de recordar con mayor amplitud este momento histórico. Por ahora solo quiero remarcar la importancia de compartir el debate ideológico como método para que la izquierda se abra camino a su fortalecimiento y desarrollo. Traigo a colación, la iniciativa del socialista Jorge Quintanilla quien fuera alcalde de El Agustino, que organiza un foro plural para debatir sobre la realidad nacional y mundial, el próximo 26, invitando a todas las fuerzas políticas de izquierda.

 

Si esta iniciativa cundiera en todos los distritos del Perú, en cada localidad, el resurgimiento de la izquierda puede estar asegurado. Y no se necesita de mucho esfuerzo para reunirse porque se puede hacer en domicilios particulares y lugares públicos abiertos. La agenda da para todo el año semana a semana. Sembremos si queremos cosechar.

 

Abril 2018

 

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