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Nació en las salitreras que fueran peruanas
El PC chileno, historia política

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Wikipedia

 

 

 
 

El Partido Comunista de Chile tiene sus orígenes en el Partido Obrero Socialista (POS), fundado el 4 de junio de 1912 por el obrero tipógrafo Luis Emilio Recabarren, junto a unos 30 obreros salitreros y empleados, en el local del periódico obrero El Despertar de los Trabajadores, ubicado en calle Barros Arana 9, en la ciudad de Iquique, en el Norte Grande del país.

El Partido Obrero Socialista en su III Congreso de Rancagua ocurrido el 2 de enero de 1922, decidió ser parte de la Internacional Comunista, aceptando las 21 condiciones de la misma, por lo cual adoptan el nombre de Partido Comunista de Chile, siendo este uno de los pocos partidos socialistas en el mundo que tiene continuidad política y orgánica luego de ingresar a la Tercera Internacional.

En este período el país vivía una profunda crisis que era visible para todos. El entonces recién creado PCCh proclamó la necesidad de la toma del poder por parte del proletariado. Sobre la base de ese poder obrero campesino debía instaurarse el socialismo en Chile, es decir, el partido caracterizaba a la revolución chilena como inmediatamente socialista.

Esas posiciones implicaron una exclusión a toda política reformista y conllevaron a un claro énfasis en el rol del proletariado como clase revolucionaria, contribuyendo en conjunto con ellos a la organización y educación revolucionaria en los espacios donde operaba el PCCh. Sin embargo estas posiciones no consideraban del todo las contradicciones más agudas entonces existentes en la sociedad chilena, aquellas entre el imperialismo y la oligarquía por un lado, y el resto del país por el otro. Con ello se restringía la base de masa del partido pues las reivindicaciones de considerables sectores no proletarios no quedaban suficientemente atendidas, restringiéndose así los aliados potenciales del proletariado. Sólo en los años posteriores, cuando alcanzó una mayor madurez, el partido enfocó de una manera más amplia estos problemas.

En el plano orgánico el joven PCCh inicialmente mantuvo la estructura heredada del POS, que no era celular, sino que bastaba en asambleas. Sólo en su tercer congreso, celebrado en 1924, el partido resolvió reemplazar las asambleas por células. Pero en este camino se avanzó muy lentamente.

En 1927 se estableció en el poder Carlos Ibáñez del Campo, quien inició una persecución política contra los movimientos opositores a su gobierno, entre los que se encontraba el Partido Comunista. En marzo del mismo año el régimen ordena clausurar la prensa del partido, y sus militantes y dirigentes comenzaron a ser encarcelados. Ya en 1929 la mayoría del Partido Comunista estaba relegado en Isla de Pascua. Dentro del partido, diversos caudillos que con un pequeño grupo de seguidores que criticaban abiertamente el gobierno de Ibáñez, demostraron que el partido no tenía una estructura celular. A causa de esto, el Comité Central (C.C.) debió ser reestructurado, trasladándose a Valparaíso, donde se estableció encabezado por Galo Gonzáles.

En 1931 repercutió en Chile la Gran Depresión, y hubo un resurgimiento del movimiento popular. La gente comenzó con movilizaciones y huelgas para terminar con la dictadura. Cuando esto se logró, el Partido Comunista salió de su clandestinidad y convocó a una Conferencia Nacional, la que reconstituyó el Comité Central. Entre el 31 de agosto y el 7 de septiembre se produjo la Sublevación de la Escuadra de Chile, motín y movilización gremial protagonizada por el conjunto de la marinería de la Armada de Chile. El movimiento nació como protesta frente a una fuerte rebaja de salarios, que había sido decretada por el gobierno del vicepresidente Manuel Trucco, en medio de la crisis económica y política que atravesaba el país, y en donde el PCCh y la FOCh actuaron en apoyo (y organización del movimiento).

En este período el PCCh se planteó el objetivo de darle una salida revolucionaria a la crisis económica del país, que se veía profundizada por la inestabilidad política del mismo luego de la salida de Ibáñez. Dentro de los sucesivos gobiernos que lo siguieron, las movilizaciones y huelgas sociales se multiplicaron, llegando incluso el PCCh a llamar a la conformación de Soviets Obreros durante el período de la efímera República Socialista. Solo se restableció la estabilidad política con la llegada de Arturo Alessandri Palma al poder en 1932.

Cabe destacar que este período se enmarca en el proceso de bolchevización del Partido Comunista, en donde se consolidan las formas leninistas de organización dentro del funcionamiento partidario, así como también de la adopción de la política del Tercer Período o Clase contra Clase propiciada en VI Congreso de la Internacional Comunista.

En 1933 se celebra una Conferencia Nacional en la que el partido plantea que solo es posible avanzar al socialismo a través de las transformaciones antioligárquicas y antiimperialistas. Esta fase es denominada Nacional Democrática. Sin embargo, su política de alianza sigue siendo estrecha.

A partir de 1935, el Partido Comunista plantea la necesidad de la unión de la clase obrera chilena junto el campesinado y las clases medias para enfrentar el fascismo en lo que se denominó el Frente Popular. Esta estrategia logra encontrar acogida y en 1936 se constituye una alianza política y social que integran el Partido Comunista, el Partido Socialista, el Partido Radical, el Partido Democrático, y la Central de Trabajadores. Esto atrajo amplias simpatías, aumentando la presencia del Partido Comunista en la sociedad (ampliando su base que hasta entonces era exclusivamente de clase obrera) y en la política chilena (con importantes éxitos electorales).

Un papel decisivo en la formulación de esta nueva estrategia corresponde al VII Congreso de la Internacional Comunista, realizado en 1935, que busca definir una estrategia capaz de:

Hacer frente a la ofensiva fascista, que asolaba especialmente Europa y defender la democracia (entendiendo como democracia burguesa).


Crear condiciones para una nueva ofensiva popular que permitiera avanzar hacia el socialismo.
En 1938 el Frente Popular, con el radical Pedro Aguirre Cerda como candidato, se enfrenta a una coalición de derecha que presentaba como candidato a Gustavo Ross. El Partido Comunista se integra al Frente Popular junto con el Partido Socialista, el Partido Demócrata y el Partido Radical.

En 1941 se produce la división entre los comunistas y los socialistas. El líder del Partido Socialista Óscar Schnake Vergara, que había sido atacado por los comunistas por participar en una misión en EEUU para solicitar créditos, sostuvo la tesis de que la mayoría de los chilenos no deseaban al Partido Comunista, el cual obedecía y respaldaba las decisiones adoptadas en la Internacional Comunista.

En la campaña presidencial de 1946 el partido comunista buscaba un candidato que impulsara las transformaciones anti-imperialistas y anti-oligárquicas que el país requería. Gabriel González Videla, candidato del Partido Radical, se presenta como izquierdista y apoyando estas ideas. Al ser el mejor candidato, los comunistas deciden apoyar a González Videla. Después del triunfo electoral, el partido comunista entra por primera vez en la historia al gobierno, contando con tres ministros en su interior, esforzándose porque las ideas expuestas en la campaña se llevaran a la práctica. Más tarde, González Videla expulsó al PCCh de los ministerios. Luego promulgó la Ley de defensa permanente de la Democracia, que los comunistas llamaron "Ley Maldita". Esta ley ilegalizó a los comunistas y se crearon campos de concentración no sólo para sus militantes, sino también para el movimiento obrero y democrático. Así comenzó la segunda clandestinidad.

En 1949, Galo Gonzáles reemplazó a Ricardo Fonseca como Secretario General del Partido, ante la enfermedad de este último. La orientación política continuó de la misma forma: se centró la lucha contra la dictadura y por las libertades democráticas, se buscó la unión de la clase obrera y el pueblo, y se esforzó por mantener posiciones en los organismos de masas luchando por las reivindicaciones populares. En la clandestinidad, el Partido Comunista decidió apoyar a Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1952. Para esto, formó junto al Partido Socialista el “Frente de Liberación Nacional” (o Frente del Pueblo) que impulsaba un programa de cambios anti-imperialistas y anti-oligárquicos. No obstante, ante la clandestinidad y la dispersión de las fuerzas populares, fue Carlos Ibáñez del Campo quien se llevó el triunfo. Al no cumplir sus promesas de campaña, fue progresivamente perdiendo popularidad, quedando sin el apoyo de quienes lo llevaron al poder. Entretanto, la lucha de las masas populares aumentaba, y la Ley Maldita fue sobrepasada por los hechos. El PCCh ganaba su legalidad en las calles. La profunda crisis económica y social que se vivía en Chile hacía evidente un cambio en el gobierno. El X Congreso del Partido Comunista planteó esta tesis sosteniendo la posibilidad de que ese gobierno pudiese ser conquistado sin guerra civil, sino que a través de la legalidad imperante, con el apoyo de las masas y de la unidad popular, abandonando las tesis clásicas sobre conquista del poder político e instauración de la dictadura del proletariado a través de una insurrección armada.

Durante el periodo de clandestinidad del partido, se gestarían organizaciones como el "Movimiento 2 de abril" y después el "Movimiento de Resistencia Antiimperialista", liderado por Luis Reinoso. Éste último, junto a la Vanguardia Nacional del Pueblo, fundada en 1958, y la Vanguardia Nacional Marxista, fundada en 1960, forman la Vanguardia Revolucionaria Marxista (VRM), de alineación maoísta en 1962. El VRM y la división de esta en dos vertientes, una maoísta y otra social-trotskista, serían la base para la formación del Partido Comunista Revolucionario (PCR) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), respectivamente. Hoy en día, el MIR, tras una serie de divisiones en los años 90 sigue políticamente activo y es liderado por Demetrio Hernández. El PCR se disolvería a principios de los años 80 formándose el Partido Comunista (Acción Proletaria) liderado por Eduardo Artés.


En 1958 se forma el Bloque de Saneamiento Democrático, que contribuyó a democratizar la política del país devolviéndoles sus derechos electorales a los comunistas. Ese mismo año el PCCh recobró su legalidad a través de la derogación de la ley maldita. Para las elecciones del mismo año, el Frente de Acción Popular (FRAP) levanta la candidatura de Salvador Allende, logrando un inmenso apoyo de las masas. Por primera vez en la historia existía la posibilidad de triunfo por parte de la clase obrera. Sin embargo, los resultados estuvieron a favor de Jorge Alessandri, el candidato de derecha.
 

De la Unidad Popular a Pinochet


El fracaso demostró que el país requería cambios de fondo, y la mayoría de los chilenos se mostró a favor de estos. En las elecciones de 1964 hubo una gran batalla de las clases. El FRAP nuevamente levantó a Salvador Allende como candidato. Ante la popularidad de Allende, la derecha retiró a su candidato y apoyó al de Democracia Cristiana (creada en 1957), considerado como un “mal menor”, con el fin de impedir el triunfo de Allende. Así fue como ganó las elecciones Eduardo Frei Montalva. El gobierno de la DC fracasó en su intento de sacar al país de la crisis. El XIV Congreso buscaba unir a la mayor parte del país: obreros, campesinos, capas medias, pequeños y medianos productores. En 1968, en su Manifiesto al Pueblo, el partido había planteado que en las filas del pueblo estaba el PR y parte importante de la DC, puesto que representaban a considerables capas populares. El partido buscaba crear un frente aún mayor que el FRAP. Como resultado, en 1969 quedó conformada la Unidad Popular (UP), con participación de comunistas, socialistas, radicales, social demócratas, ibañistas agrupados en la Acción Popular Independiente (API) y ex- democrátas cristianos agrupados la Izquierda Cristiana (IC) y en el Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU). Inmediatamente elaboró un programa de gobierno anti-imperialista y anti-oligárquico, y proclamó como su candidato presidencial a Salvador Allende.


El triunfo de la UP en septiembre de 1970 constituyó la materialización política del PCCh. Por primera vez era una coalición de izquierda la que gobernaba realmente, aunque no contaba con todo el poder. Comenzó por nacionalizar las riquezas básicas (cobre, carbón, salitre, hierro, etc.), expropió los monopolios y la mayoría de la banca, formando un área de propiedad social que coexistió con una área mixta y otra privada; liquidó el latifundio a través de la expropiación de predios privados ociosos, radicalizando la Reforma Agraria; extendió, al menos nominalmente, de manera inédita los derechos de los trabajadores; formuló políticas tendientes a mejorar el ingreso de los sectores desposeídos e intentó elevar el nivel de consumo y de vida de las grandes mayorías.

Por su parte, la Central Única de Trabajadores (CUT) jugó un papel importante bajo el gobierno de la Unidad Popular, dándose por primera vez en la historia de Chile la participación del movimiento obrero organizado en las labores del gobierno. En 1972, la oposición derechista trató de paralizar al país a través de un paro que se intentó en octubre, pero la CUT y otras organizaciones sindicales lo impidieron.

No obstante el gobierno enfrentó serios problemas económicos y sociales, además de un clima confrontacional siempre creciente que, incapaz de solucionar, atribuyó a factores externos (sobre todo el imperialismo norteamericano). Los partidarios de la Unidad Popular, que en el momento en que Allende fue elegido eran poco más de un tercio de la sociedad chilena, fueron aumentando su volumen hasta llegar al 43,85% en las elecciones parlamentarias de 1973; sin embargo, la oposición (la Democracia Cristiana y el Partido Nacional) unieron sus fuerzas formando la Confederación de la Democracia (CODE), aumentando la polarización del país.

Finalmente, el 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas tomaron el poder tras un Golpe de Estado cruento,  derrocando a el gobierno legítimo de Salvador Allende e iniciando una dictadura militar presidida por Augusto Pinochet; los partidos políticos no pudieron seguir operando y el Partido Comunista fue puesto fuera de la legalidad. Los sectores cercanos al régimen de Allende culpan de este quiebre institucional a los Estados Unidos (que habría obrado a través de la CIA para desestabilizar a sus enemigos comunistas en Chile) y la sedición de fuerzas políticas de centro (Democracia Cristiana) y de derecha (Partido Nacional). Así empezó nuevamente la clandestinidad del PCCh.

Tras el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende y posterior llegada al poder del régimen de Augusto Pinochet, el Partido Comunista sufre los embates de su marginación de la vida política nacional, a saber, asesinatos, exilios y torturas de sus militantes por parte de militares y agentes civiles de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y otros organismos de inteligencia del gobierno militar.

El gobierno militar prohibió la existencia de partidos políticos, junto con la clausura del Congreso Nacional. Con esto se logró declarar clandestino, ilegal y además terrorista a la colectividad, marginándolo de la legalidad durante los años setenta y ochenta.

La gran mayoría de los miembros C.C. del Partido Comunista partieron al exilio en los países de Europa del Este, Cuba y otros destinos, mientras que otros serían detenidos, como fue el caso del aquel entonces Senador y Secretario General del PCCh Luis Corvalán. Ante este escenario de persecución y desorganización, el C.C. decide crear un organismo a cargo de la reorganización del Partido, en donde participarían miembros clandestinos del Comité Central y miembros casi desconocidos trabajando en la reconstrucción partidaria, con lo cual ya en 1974 comienza a funcionar el Equipo de Dirección Interior (EDI).

En el año 1976 es donde caen detenidas dos Equipos de Dirección Interior del PCCh consecutivamente, la de Víctor Díaz y la de Fernando Ortiz, además de otras dos de las Juventudes Comunistas de Chile en manos del Comando Conjunto que reunía a la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA), Dirección de Inteligencia de Carabineros (DICAR) además de la participación en menor medida de los servicios de inteligencia de la Marina (SIN) y el Ejército (DINE) y colaboración de agentes de la Policía de Investigaciones de Chile y civiles miembros del derechista grupo paramilitar Frente Nacionalista Patria y Libertad.

Panfleto en rechazo al régimen militar.- Hacia fines de la década de los setenta el PCCh, se articuló con otros sectores políticos para generar una oposición activa contra el gobierno militar, destacando su participación, junto a la Democracia Cristiana, por la negativa a la nueva carta fundamental de la nación, redactada en tiempos de la dictadura de Pinochet.

En el Pleno de 1977, la dirección nacional del PCCh acuña el término vacío histórico, que implica un reconocimiento de la incapacidad política-militar del Partido para contrarrestar el avance de los sectores reaccionarios, lo que va decantando en un proceso de legitimación de la lucha militar contra la dictadura que terminaría a principios de los 80, con la adopción de la Política de Rebelión Popular de Masas y la creación de un espacio orgánico de fuerza propia combativa, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
 

 

 

A principios de los años ochenta, la Dirección del Partido Comunista decide asumir la consigna de utilizar "todas las formas de lucha contra la dictadura", incorporando la resistencia armada al terrorismo de Estado. Es así que se forman primero los Grupos Cero que luego darían origen al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el cual entraría en operaciones en diciembre de 1983, con un apagón eléctrico en toda la zona central del país.

 


 

El Frente Patriótico Manuel Rodríguez

A principios de los años ochenta, la Dirección del Partido Comunista decide asumir la consigna de utilizar "todas las formas de lucha contra la dictadura", incorporando la resistencia armada al terrorismo de Estado. Es así que se forman primero los Grupos Cero que luego darían origen al Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el cual entraría en operaciones en diciembre de 1983, con un apagón eléctrico en toda la zona central del país.

En mayo de 1983, se desarrollaría la primera de las Jornadas Nacionales de Protesta, las cuales se desarrollaban con una importante participación de masas expresada en mitines en las principales poblaciones de Chile y cacerolazos contra la dictadura; como también con una creciente organización militar que derivó en acciones de sabotaje mayor (apagones) y defensa de masas.

Protestas contra el régimen de Pinochet.- Las jornadas de protesta se fueron multiplicando hasta 1986, año considerado clave para la Política de Rebelión Popular de Masas. En este año el FPMR realizó algunas operaciones de gran envergadura como la internación de armas de Carrizal Bajo y el atentado contra Augusto Pinochet, las cuales no llegaron a buen puerto, frustrando en gran parte la política de salida armada a la dictadura pregonada por el PCCh.

En 1987, la dirección nacional del PCCh sufre un proceso de fractura con el FPMR, lo que derivaría en una profunda reconstrucción de los objetivos estratégicos en un período enmarcado, por la construcción de una salida pactada a la dictadura a través de un plebiscito.

El Partido Comunista formó junto al Partido Socialista-Almeyda, la Izquierda Cristiana, el Movimiento de Acción Popular Unitaria y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria el Movimiento Democrático Popular (MDP), una alianza alternativa a la centro izquierdista Alianza Democrática, formada por los grupos de centro representado por la Democracia Cristiana y la izquierda renovada representada por el Partido Socialista-Núñez. De la Alianza Democrática surgirá la Concertación de Partidos por el NO la cual defendió la opción "No" en el plebiscito de 1988.

Tras el triunfo de la oposición en este referéndum, el Partido Comunista apoyó al candidato único de la oposición a la Presidencia de la República, el militante democratacristiano Patricio Aylwin quien a la postre será el primer Presidente de la transición chilena a la democracia.

Para 1989, con Augusto Pinochet aún en el Gobierno, el PCCh forma un partido instrumental, junto con la IC, el Movimiento de Acción Popular Unitaria, el PS (Almeyda) y el MIR, todos antiguos integrantes de la Izquierda Unida y del MDP. Aquel partido se llamaría Partido Amplio de Izquierda Socialista (PAIS) y se presentaría en las elecciones de 1989 formando la coalición electoral Unidad para la Democracia junto con el Partido Radical Socialista Democrático (PRSD).

Habiendo llegado a un acuerdo con la Concertación en cuanto a complementar o no presentar candidaturas fuertes, solo se logra elegir a dos candidatos electos (ambos del PS (Almeyda)) por culpa del sistema binominal. Para la elección presidencial de ese año el PCCh apoya al candidato único de la oposición, quien a la postre sería el primer presidente de la transición a la democracia, el democratacristiano Patricio Aylwin Azócar.
 

La caída de la Junta


Una vez producida la reunificación de los socialistas almeydista con los socialistas renovados (socialdemócratas) y la incorporación de una gran cantidad de integrantes de la IC y el MAPU al Partido Socialista de Chile (PS) y al recién fundado Partido por la Democracia (PPD) en 1990, el PAIS perdió su razón de ser y fue disuelto. Así el PCCh quedó así sin sus tradicionales y antiguos aliados socialistas, lo que sería la tónica de la década de los noventas.

Durante los últimos años de la década de los ochentas e inicios de los noventas, un grupo de dirigentes del PCCh y de las Juventudes Comunistas contrarios a la línea política del Partido, entre ellos Fanny Pollarolo, Gonzalo Rovira, Jorge Insunza, Luis Godoy Gómez, Antonio Leal, Alejandro Toro Herrera y Luis Guastavino fundaron el Partido Democrático de Izquierda (PDI), lo que al final se vería frustrado por la poca movilidad de las bases del PCCh al PDI, y que provocó finalmente la integración de este grupo de dirigente al PS y el PPD.

El término pactado de la dictadura militar, se consolidó con bases institucionales que limitaron la presencia que históricamente había tenido el Partido Comunista en la política chilena. Intactas las políticas económicas heredadas del Pinochetismo, la Concertación también mantuvo el sistema democrático que dejara el dictador. Una Constitución que exigía altísimos quórums para modificaciones legales, un sistema binominal que que generó grandes bloques electorales que dejaron de lado la participación del PC, igualando las votaciones parlamentarias de la Derecha y la Concertación, hicieron de los años de transición a la democracia, años en los cuales no hubo movilidad política, con una presencia institucional excluyente de los dos bloques generados por el binominalismo.

Desde el término de la dictadura militar el Partido Comunista ha planteado la necesidad de realizar una Revolución Democrática en Chile. La exigencia de poner término a todos los componentes institucionales legados por el pinochetismo en la Constitución de 1980, y que aún permanecen inalterados ha sido el eje fundamental del Partido. Así mismo, a partir de su inserción en los movimientos sociales ha propugnado la movilización de los sectores populares en defensa de sus derechos y la necesidad de modificar el modelo económico neoliberal instaurado por la Régimen Militar y continuado por los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia.

Desde las elecciones de 1990, el Partido Comunista se incorporó a la lucha electoral, como una forma más de desarrollar avances en en la dirección de sus propuestas políticas. Es así que participó en todas las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales entre 1990 hasta 2013 de manera semi solitaria.

En las elecciones municipales de 1992 el PCCh con sectores de la IC y del MAPU lograron la elección de un alcalde y de 35 concejales de la mano del conglomerado Movimiento de Izquierda Democrática Allendista (MIDA), que para las elecciones presidenciales y parlamentarias de 1993 se transformaría en la Alternativa Democrática de Izquierda, referente que conseguiría el 4,7% de los votos para su candidato presidencial Eugenio Pizarro y 6,39% para sus candidatos legislativos sin diputados electos.

Para enfrentar las futuras elecciones, el Partido Comunista formaría referentes amplios con distintos nombres, que agrupaban a toda la izquierda extraparlamentaria. En las elecciones municipales del 1996 y en las parlamentarias del 97, el PC aumentaría su votación hasta un 7,49% no logrando obtener escaños por el sistema binominal.

Para 1999 la candidata presidencial y Secretaria General del Partido Comunista Gladys Marín obtiene un 3,19% en las elección presidencial quedando en detrás de los candidatos de la Concertación y la Alianza y sobre las candidaturas de los humanistas, los independientes ecologistas y los centro derechistas. Pero debido a la falta de mayoría absoluta por parte de los candidatos de la Alianza y la Concertación el PCCh se pronuncia dando libertad de acción a sus votantes de cara a la segunda vuelta presidencial.

 

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