Un fallo de la corte internacional de justicia de La Haya favorable a Bolivia tiene implicancias de orden geopolítico y geoeconómico no solo para Bolivia, Chile y Perú sino para Argentina y Brasil

 

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Fallo adverso en La Haya para Chile, tendría graves consecuencias

La Cuestión Boliviana

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remitido por: CRNL.EP(r) julio del carpio gallegos

       

28AGOSTO2018

 
 

 

Bolivia ha demandado a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), para lograr la solución de la Cuestión Boliviana por parte de éste. La Cuestión Boliviana hace referencia a la recuperación pendiente por parte de Bolivia de la cualidad marítima que la caracterizó desde su fundación y de la cual fue despojada por Chile, de facto en 1879 y formalmente en 1904.
 

La Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), junto con la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, constituyen el corazón de la estructura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Un fallo de la CIJ favorable a Bolivia tendría innumerables consecuencias directas, de orden geoeconómico, geopolítico, etc., no sólo para Bolivia, Chile y el Perú; sino para Brasil y para la Argentina. Además de consecuencias indirectas de mediano y largo plazo, que hoy resulta imposible imaginarse.

Queremos destacar en esta oportunidad, algunas consideraciones básicas al respecto.

Según el punto de vista de quienes la sostienen, la Cuestión Boliviana es: "un justo reclamo histórico de Bolivia, reconocido por Chile desde 1879". Según el punto de vista de Chile es: "un llamado a la generosidad de Chile, con posibilidades de ser escuchado".

Desde la tercera década del Siglo XX, ambas partes empezaron a coincidir en que no era posible someter la Cuestión Boliviana a ningún tribunal internacional. Desde entonces ambas partes actuaron en consecuencia: desarrollando por décadas un infructuoso diálogo, diz que de buena fé, para resolver la cuestión.

Y así sucedió, hasta 2013.

Entonces, la élite nacionalista de raigambre indígena que gobierna Bolivia, alcanzó un punto de maduración política que le permitió elaborar y sacar adelante una nueva Política de Estado al respecto, reformulando la Cuestión Boliviana y logrando alinear tras ella al resto de fuerzas políticas de su país.

La élite en mención había logrado darle a Bolivia por primera vez en su Historia, la estabilidad política interna imprescindible y el posicionamiento internacional indispensable, para reformular la Cuestión Boliviana de modo tal que sea aceptada para su vista por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, el máximo tribunal internacional.

Reformularon la Cuestión Boliviana en el marco de un nuevo contexto histórico- legal internacional, revalorarando los antes mencionados actos diplomáticos sucesivos, ocurridos entre las partes al más alto nivel estatal y durante más de un siglo.

Y en dicho proceso, a la luz de los últimos avances del Derecho Internacional, quedaron redefinidos los actos oficiales unilaterales realizados por los más altos representantes del Estado de Chile. Se hizo así posible que la CIJ acepte la demanda boliviana para su vista, denegando las objeciones chilenas por 14 votos contra 2.

De manera tal, que hoy nos encontramos casi ad portas de un fallo de la CIJ.

Se dice que el momento se encuentra próximo. Se dice también que la emisión del fallo estaría siendo pospuesta, para ajustar un documento con el respaldo de la mayor cantidad de jueces posible y con la menor cantidad de opiniones discrepantes. Se dice también que el lobby inglés a favor de Chile, en esta etapa sobre todo, sería muy fuerte.

¿Qué significaría para las partes que la Corte Internacional de Justicia de La Haya resolviera la demanda de Bolivia a su favor?

Significaría que en la práctica, la Cuestión Boliviana habría quedado resuelta de acuerdo con el Derecho Internacional y por tanto, habría dejado de ser lo que fue desde que Chile usurpara las costas bolivianas y le impusiera el Tratado de 1904.

Después de un proceso judicial de menos de 5 años y para sorpresa de la mayoría de ciudadanos chilenos, la Cuestión Boliviana habría dejado de ser "el justo reclamo histórico de una de las partes" o "un llamado a la generosidad de la otra", para convertirse en un mandato para Chile, con carácter inapelable.

Un mandato que de acuerdo al Derecho Internacional, exigiría a Chile el cumplimiento de una obligación libremente adquirida y refrendada por actos unilaterales sucesivos durante décadas: negociar de buena fé para otorgarle a Bolivia un acceso útil y soberano al Océano Pacífico... en un plazo razonable y por donde mejor pueda.

Vale decir, sería un proceso de negociación intencionado desde el inicio, luego del cual Bolívia debería haber recuperado su condición de país ribereño de la Cuenca del Pacífico; sí o sí... y sin dilaciones. Bajo la tutela jurídica y moral del máximo Tribunal de las Naciones Unidas.

Dicho de otro modo, luego de un eventual fallo de la Corte favorable a Bolivia, la Cuestión Boliviana pasaría a formar parte integrante del acervo legal internacional. Sería estudiada por diplomáticos de todo el mundo, de hoy y de mañana; pero sobre todo, por los chilenos.

Y por tanto, la Cuestión Boliviana habría dado un salto antes impensado. Habría devenido en algo cualitativamente diferente a lo que fuera hasta entonces, no porque de pronto pasaría a ser "más justa", sino porque habría adquirido una estructura legal formal, articulada al derecho internacional y reconocida por todos los países miembros de las Naciones Unidas. Esto es lo trascendental; lo que le otorgaría carácter histórico y perspectiva de futuro a dicho fallo.

Todo lo hasta aquí expuesto no es producto de una interpretación antojadiza nuestra.

Todo ello quedó establecido como "escenario posible"... en el antes mencionado "fallo preliminar" que la propia CIJ emitió contra Chile, con 14 votos de respaldo contra 2, cuando éste pretendió demostrarle que no tenía competencia para aceptar la vista de la demanda boliviana.

El prestigioso periodista chileno Tomás Mosciatti, explica con claridad meridiana todo lo hasta aquí expuesto, precisando detalles, en los dos breves vídeos siguientes:

¡Un proceso de negociación asimétrico y cuesta arriba!

El "cómo sería" ese proceso de negociación post fallo, su método, podría ser establecido o pauteado por la Corte; la que también podría plantear una mediación para compensar la asimetria entre las partes.

Hasta aquí, todo habría salido muy bien para Bolivia.

Pero queda pendiente un detalle no menor: cualquier proceso de negociación post fallo de Bolivia con Chile, no sólo sería asimétrico por definición, sino que sería un proceso marcadamente cuesta arriba para Bolivia.

Un Chile herido en su orgullo y con la sartén de la negociación por el mango, de todas maneras, podría convertir el proceso en un vía crucis para los bolivianos, intentando como siempre involucrar al Perú, para hacer posible la simulación de un casus belli que dilate aún más cualquier solución.

Y es por ello que a muchos bolivianos, a primera vista, les parece poco lo que su país podría obtener de su demanda. Ante sus ojos aparece con poco valor lo solicitado ante la CIJ: tener que negociar... otra vez.

Sin embargo, una vez con un fallo favorable bajo el brazo e incorporada la Cuestión Boliviana al acervo jurídico internacional, Bolivia se habría puesto en condiciones de conseguir aliados diversos, aprovechando para ello además, los nuevos vínculos políticos y económicos que su Gobierno viene desarrollando conforme su economía crece.

Así y en poco tiempo, podría estarse negociando en la práctica, por ejemplo, el acceso de Brasil al Océano Pacífico. Para nadie es un secreto que las aspiraciones de Brasil existen y que son de antigua data.

No sería un acceso soberano, pero ahora sí, podría ser un acuerdo negociado formalmente con Bolivia. Negociación factible pues se alcanzaría con el Gobierno boliviano más estable de su Historia, lo que permite su proyección temporal. Acuerdo que Bolivia llevaría implícito a sus conversaciones con Chile.

Sería una negociación "ganar- ganar", muy amable para los involucrados; donde incluso podría participar el Perú, pues a Brasil tampoco le interesaría darle a los puertos bolivianos "la exclusiva", para su acceso al Océano Pacífico.

No es casual que el ferrocarril Santos- ILO haya empezado a tomar forma. Bolivia ha determinado que sea un consorcio suizo alemán de primer nivel mundial, el que realice la obra en su territorio y ha logrado la participación activa de los gobiernos de ambas potencias en la promoción del proyecto; y lo ha propuesto a Brasil, Perú y Paraguay, países que ya formalizaron su participación.

Corredor ferroviario Santos- ILO significaría enorme a ahorro en tiempo y dinero para los exportadores e importadores de los países involucrados

Queda claro que le urge al Perú que el ferrocarril Santos- ILO se haga realidad lo antes posible y que el lobby chileno en el Perú trata de impedirlo activamente y con posibilidades de éxito. Recuérdese cómo ha logrado que el Presidente Vizcarra no mencione el ferrocarril en su ultimo discurso ante el Congreso, con ocasión del Aniversario Patrio, a pesar de ser él mismo nacido en ILO.

Tanto para Brasil como para Paraguay, es más conveniente tratar su acceso al Océano Pacífico con un sólo país, que tener que hacerlo con dos países en conflicto, como Bolivia y Chile. Les resulta claro que la obcecación de la oligarquía chilena constituye un obstáculo al desarrollo regional.

A la Argentina también le interesaría tener un acceso al Pacífico en el norte, pasando sólo por Bolivia; también, para negociar con Chile mejores condiciones de salida por otros territorios al sur.

Y así, Itamaraty empezaría a trabajar para Bolivia... y a ello podrían sumarse otros actores globales, como China, Japón o Corea, por poner algunos ejemplos.

Recordemos que China es el principal comprador de soya de Brasil y uno de los principales de la carne de ese país, además de ser el principal socio comercial de Chile. A China le urge minimizar el precio al consumidor final de la soya y la carne que importa, pues constituyen la base de la alimentación de su enorme población, sobre todo urbana. Los alimentos son el componente más sensible, pero sobre todo el más volátil, de la inflación en la economía China.

Dicho de otro modo, luego del fallo en mención, Chile no se sentaría a negociar con Bolivia en solitario, pues ésta para entonces habría convocado a su favor importantes intereses regionales y globales. Por tanto, tendría que devolverle a Bolivia bastante más territorio y playa de lo que hubiera tenido que devolver, si la Cuestión Boliviana no adquiriera esa nueva dimensión jurídica que le daría un fallo favorable en la CIJ.

Siempre y cuando, reiteramos, que Bolivia logre mantener una unidad interna férrea respecto a su causa, pero sobre todo, la estabilidad política que le ha permitido llegar hasta donde ha llegado, al otorgarle confiabilidad a los documentos que firma.

Resulta claro que un fallo favorable de la CIJ, sería un arma de negociación que reduciría significativamente la asimetría del poder nacional entre Bolivia y Chile, pues queda claro que la amenaza del uso del poder militar frente a Bolivia, sería más que contraproducente para Chile.

En 2015, luego del primer fallo favorable a Bolivia, Alejandro Guillier, hoy ex candidato a la Presidencia de Chile, adelantó la descripción de lo que ahora muchos temen en Chile y que debiera llamar a reflexión en el Perú:

El interés inglés

No es casual que los ingleses y sus aliados estén haciendo "lobby" contra Bolivia en la Haya. A ellos les interesa mantener la importancia del sur de Chile para el transporte interoceánico, importancia que mermaría con el corredor Santos- ILO y/o Puerto Boliviano.

Pero además, los ingleses siempre han buscado sembrar la división entre los países latinoamericanos, con los que mantiene relaciones económicas asimétricas. Con mayor razón ahora, que la Antártida se está descongelando y que se encuentran por retirarse de la Unión Europea (Brexit "duro"), lo cual los lleva a proyectarse a espacios geoeconómicos como el de los países del Commonwealth o la Antártida, entre otros.

Así, el Reino Unido ha reactivado su presencia tanto en las Islas Malvinas, como en el continente Antártico. Siempre en desmedro de Argentina, cuya política interna controla a través del Gobierno Macri, un gobierno del mismo perfil que el del PPK. Cuenta para ello con el apoyo de aliados que rodean dicho continente: Australia, Nueva Zelandia y Chile.

Históricamente, al Reino Unido siempre le convino una Sudamérica dividida y hoy le sigue conviniendo, por lo que continúa trabajando para ello.

No le interesa tampoco un Chile en buenas relaciones con sus vecinos. Recuérdese, como delató a Chile apenas se le presentó la oportunidad, dando a conocer con pruebas su compromiso militar supuestamente secreto, en la derrota de Argentina en Malvinas. Entonces hizo énfasis en el hecho de que "sin la participación de Chile" hubiera sido muy difícil, sino imposible, la victoria sobre Argentina.

Recuérdese que a diferencia de Colombia, que también se declaró neutral con ocasión de dicha guerra, Chile actuó en el plano militar en contra de Argentina, como un enemigo más, pero solapadamente, rompiendo sistemáticamente su neutralidad, a cambio de pequeñas donaciones inglesas.

Es así, solapadamente, como actuó durante la guerra no declarada de Ecuador contra el Perú, aún cuando había firmado como Garante del Protocolo de Río de Janeiro, tratado que Ecuador pretendía desconocer con dicha guerra; y es así, solapadamente, como viene actuando hoy, contra el Perú y contra Bolivia.

Si no fuera por el "lobby" inglés, se dice en La Haya, el fallo favorable a Bolivia estaría ya resuelto y publicado.
 

 

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