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Chile confronta la realidad de la inmigración

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PACO PEÑA

       

29AGOSTO2018

 
 

El manido prurito de que Chile ha cambiado estos últimos veinte años –no ya de los tiempos de la dictadura sino más cercano de nosotros- no admite dudas. El país ha sido puesto, tanto por los gobiernos de la Concertación como por las coaliciones de la derecha en los rieles de una supuesta mundialización feliz, aun cuando los propios organismos gubernamentales e internacionales (encuesta Casen y una encuesta de una agencia de la ONU) mencionan zonas de pobreza refractarios a esta felicidad. Otros índices más subjetivos afirman que los chilenos no serían los más felices de América Latina y los venezolanos aparecen en estas encuestas como unos de los más infelices de nuestro continente. La percepción que existe en el exterior -Europa comprendida- de Chile como país exitoso, estable y con crecimiento económico ha atraído a numerosas personas que hoy conforman un fuerte contingente de emigrantes provenientes de los países vecinos y de algunos más alejados, que se han instalado en nuestro país aprovechando además la inexistencia durante años de controles eficientes en nuestras fronteras, como se hace en casi todos los países del mundo. La frontera, tan vilipendiada, puede ser en efecto un límite de separación o de encuentro, habida cuenta que en una casa, como lo dice Régis Debray, los límites que separan las habitaciones señalan los diversos roles jugados por éstas en el hogar.


Así entonces, la llegada masiva e incontrolada de emigrantes a Chile ha repercutido en ciertos sectores nacionales desarrollando un oscuro sentimiento de “desposesión” del país, como si la realidad de la supuesta “posesión” de Chile por parte de todos los chilenos hubiese sido una constante en la historia nacional. Ello no ha sido así. Dicha desposesión estructural que acentuaron la dictadura y los gobiernos de la Concertación y de la derecha, se presenta a los ojos de muchos chilenos de sectores populares como una nueva desposesión.


Al respecto hay que decir que una parte de estos emigrantes, los haitianos por ejemplo, son el resultado de acuerdos intervenidos durante el gobierno Bachelet con la ONU y Washington, mediante compensaciones financieras de diverso orden. Pero a cualquier persona que sepa leer un mapa no se le escapará el hecho que Haití se encuentra a algunos kilómetros de EEUU, a algunas horas de vuelo, y, además, existe allí una fuerte colonia haitiana instalada desde hace muchos años. Aparte de la negativa del gobierno estadounidense de aceptar nuevos emigrantes (43 millones de extranjeros y alta presencia de extranjeros en el estado de California -27%- , en un país de 325 millones de habitantes), las autoridades de EEUU “derivaron” a dichos emigrantes hacia Chile, previo acuerdo con el gobierno Bachelet. No ha sido el primer acuerdo que ha facilitado el ingreso al país de extranjeros. Antes ya existía un acuerdo con el gobierno de Tel Aviv que ha hecho correr mucha tinta, mediante el cual los sucesivos gobiernos chilenos han aceptado que centenares, cuando no miles de soldados del ejército sionista sigan en el sur de Chile, una especie de cura o “descompresión”, luego de la represión efectuada por dichos soldados en Palestina en el marco de su servicio militar. Teóricamente dichos sionistas deben abandonar el territorio nacional luego de algunos meses.


Otra arista visible de la emigración hacia nuestro país la representa la abultada cantidad de colombianos que en determinados puntos del país han desplazado a los tradicionales emigrantes peruanos y bolivianos. Lo particular de estos emigrantes –que hasta hace poco podían ingresar sin control alguno por las fronteras- es que debido al clima delicuescente, a la anomia existente en dicho país, y aprovechando esta emigración masiva e incontrolada, han traspuesto y trasladado a nuestro país sus redes criminales y mafiosas, dedicadas fundamentalmente al tráfico de drogas. “Cuando hacemos redadas –nos decía un carabinero en Antofagasta- debemos utilizar ahora armamento de guerra, porque esta delincuencia usa los medios que emplea en su país. Es algo nuevo, no se trata de la represión al delito como se hacía tradicionalmente, sino que se trata de una especie de crimen altamente organizado con ramificaciones en otros puntos del país y en el extranjero”.


Ahora bien, existe –no sólo en Chile, sino también en Europa, una visión angelical del fenómeno migratorio que la mundialización capitalista ha revigorizado, y que es alentada por visiones “derechohumanistas”, fundamentalmente ligadas a la socialdemocracia y a la DC, que aspiran a una sociedad mundial “cosmopolitizada”, que acabe con las identidades nacionales como propone el sionista Jacques Attali, ex consejero de Mitterrand y uno de los bardos de dicha sociedad en la cual los “estados nacionales y sus particularidades dejarán de existir”, es decir su cultura y lengua no así el inglés, “lingua franca”, propiciada por el personaje mencionado que propone a Jerusalén como capital de esta sociedad mundial. Esta visión ha tenido su expresión en el gobierno de A. Merkel, quien, para paliar el déficit demográfico de su país, cuya industria, sobre todo sus pymes, necesitaban mano de obra para mantener su competitividad en el mercado mundial, lanzó con bombos y platillos hace algunos años, una política de puertas abiertas a los refugiados del Cercano y Medio Oriente, imponiendo dicha idea a sus segundones europeos como Francia y España.

Los resultados están a la vista : rechazo de la mayoría de la población concernida y el aumento exponencial de la oposición a tal política que se verificó en las siguientes elecciones en la propia Alemania con la derrota de la coalición liderada por Merkel. El mismo rechazo se verifica en Polonia, Hungría, Estonia, Letonia, Lituania, República Checa e Italia, donde el desamparo en el cual la UE había dejado a esta última frente al flujo migratorio africano ininterrumpido, motivó la reacción de los italianos quienes dieron una holgada mayoría a la coalición formada por 5 Estrellas y la Liga, opuestas ambas a la política migratoria de la UE, dictada por Berlín. España en circunstanciales manos del PSOE, agachó la cabeza como siempre y con unas cuantas promesas de orden financiero ha aceptado seguir siendo el receptáculo de más de 5 millones de emigrantes, ingresados al país desde 1990. Italia y España están en primera línea frente a la masiva llegada de emigrantes africanos, que por supuesto no decrecerá, habida cuenta que la explosión demográfica en ese continente, hará de algunos de esos países, gigantes demográficos en los próximos 40 años. Nigeria ya bordea los 200 millones de habitantes. Recordemos que el alza electoral del Frente Nacional en Francia, también se explica como reacción a este fenómeno.

Ahora bien, la historia de la humanidad es por cierto la historia de la emigración, desde los remotos tiempos de las continuas oleadas de poblamiento que desde el continente africano se desplazaron fuera de Africa y poblaron el planeta. La historia puede también interpretarse como el permanente conflicto entre los hombres por instalarse o apropiarse de espacios más propicios para vivir y reproducirse. El fin de las sociedades de cazadores-recolectores y la progresiva sedentarización de éstos, es decir el primer gran conflicto o revolución fue consecuencia de esta contradicción.

En Chile asistimos a una explosión de la llegada de extranjeros : más de 1 100 000 recensados, a los que hay que agregar los ilegales. Los haitianos, que en 2013 representaban sólo 4000 personas han registrado entre 2013 y 2016 un aumento del 731%. Y se estima hoy que viven en Chile 205 000 personas de ese origen. Los colombianos que eran 4095 en 2002, han desplazado a los peruanos y hoy son 105 367 individuos. Los venezolanos son actualmente 164 866 personas, cifra que tiende a aumentar.

Ahora bien, Chile tiene un aparato productivo y un mercado laboral que no tiene las mismas proporciones de algunos países del norte o de nuestros vecinos argentinos. Por cierto que los empresarios se aprovechan de esta situación para contratar a trabajadores extranjeros y pagarles sueldos miserables en actividades que los chilenos ya no quieren asegurar, la recolección de frutas y la basura municipal por ejemplo. El ministro del Trabajo Monckeberg, ha anunciado un proyecto de ley donde se regulará el porcentaje de extranjeros admisibles en los diversos rubros laborales (15% o 30%, depende de la actividad concernida). Otros, ahora en la oposición, como la dirección del PC proponen irresponsablemente el 50%, olvidando una vez más las lecciones de la historia. El gobierno de Piñera ha debido intervenir y prohibir la llegada indiscriminada de extranjeros, limitándola y estableciendo condiciones para el ingreso al territorio nacional. Ello ha contado con el apoyo de la opinión pública y de casi todos los partidos políticos. Al igual que los procedimientos de expulsión de extranjeros delincuentes que se han acelerado (colombianos, peruanos, bolivianos) y se menciona a más de 2000 personas en esta situación que deberían ser llevados hasta la frontera o hasta su país de origen.

En cinco meses de gobierno, Piñera tomó también cartas en el largo y doloroso conflicto en Araucanía. El contacto con dirigentes mapuches en búsqueda de un diálogo constructivo, con nuevos interlocutores ha sido también saludado por tirios y troyanos, aun cuando podemos prever que el Estado chileno no abandonará la política fundada en la represión hacia el pueblo mapuche. Se cacarea mucho con el famoso Plan Araucanía, aprovechando “la tregua” lograda por el actual gobierno. Dicho Plan (uno más!), prevé una consecuente inversión pública en salud, vivienda , obras públicas y educación.

El Banco Central ha anunciado por su parte un aumento de la actividad económica que se expresa en un incremento de la inversión extranjera de más del 7%. Sin embargo la desigualdad entre los diferentes sectores sociales persiste, expresada en el índice de Gini, que sitúa a Chile entre los países más desiguales del continente. Según el actual ministro de Desarrollo Social Alfredo Moreno :”El gobierno de M.Bachelet prometió mejor distribución de ingresos y reformas estructurales. Lo que muestran los datos es que esas promesas no se cumplieron…los pobres son lamentablemente más pobres”.

Con nuevos bombos y platillos , Piñera anunció una reforma laboral y una modernización tributaria, que han sido alabadas por los sindicatos patronales puesto que se habla de flexibilizar el mercado de trabajo. Un poco lo que Macron se propone hacer con la reforma del Código del Trabajo. El Mercurio no se equivocó al respecto cuando en el editorial del 26 de agosto propuso llevar a cabo reformas tales como “la flexibilización de las jornadas laborales”. También propone reformar el sistema de indemnizaciones por años de servicio, ello según El Mercurio : ” porque las indemnizaciones no incentivan la búsqueda de empleo…la eliminación o reducción de las indemnizaciones y su remplazo por un mejor seguro de cesantía deberían aplicarse a los contratos…dichas reformas le darían más dinamismo al mercado del trabajo y otorgarían mejores oportunidades y elevarían la productividad”, dice el decano.

La revolución capitalista que refundó la sociedad en nuestro país tiene un margen de maniobra, aumentado por el descalabro político, económico y moral que ha representado la gestión concertacionista del poder. Ni la izquierda claudicante, esto es, la dirección del PC, el PS y comparsas, han podido impedir el retorno de los amos de Chile al gobierno. Ha habido la tan deseada alternancia que no alternativa y ahora están administrando el fundo que durante algunos años estuvo en manos de la Concertación. Los recién llegados al Parlamento, Frente Amplio y otros, carecen por su lado de la profundidad para representar un proyecto histórico de envergadura y es previsible su próximo naufragio. La política de todos los días se hace en torno a dimes y diretes sin ninguna relevancia y ello es benéfico para la coalición gobernante. Con todo, algunas sorprendentes torpezas en estos meses dan cuenta de cierta improvisación del equipo gubernamental: despropósitos del ministro de Cultura Rojas relativos al Museo de la Memoria que motivó su rápida renuncia, cuestionamiento del subsecretario de Sexalud por su participación según la familia Frei en el tenebroso “affaire” Frei Montalva. Para retomar la mano y aunar los lotes dispersos, la ex Nueva Mayoría ha ideado acusar constitucionalmente a tres jueces de la Corte Suprema por haber favorecido el término de la pena de prisión que cumplen en Punta Peuco, algunos militares y civiles culpables de crímenes durante el gobierno de la dictadura. Pero el expresidente de esa institución judicial, Sergio Muñoz, ha dicho que lo que es “inconstitucional es la acusación patrocinada por la oposición”.

Los partidos comienzan a entablar conversaciones con vista a las próximas elecciones, que podrían confirmar la confortable ventaja de la coalición piñerista. La pasividad y falta de debate realmente político se expresa entre otras cosas en la desmedida importancia que ha adquirido el debate “societal” propio a los sectores medios, relativos al feminismo, el lenguaje “inclusivo” y la caza de brujas en contra del macho depredador. Viris chilensis : a pesar de todo, Aún tenemos Patria.

PACO PEÑA,

Santiago de Chile, invierno de 2018

 

 

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