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8va. Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales

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LA JORNADA, PÁGINA 12

NOVIEMBRE2018

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Inauguran foro crítico Cristina Fernández y Dilma Rousseff

Buenos Aires. Ante miles de asistentes, las ex presidentas Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina, y Dilma Rousseff, de Brasil, inauguraron la mañana de este lunes el Foro Mundial del Pensamiento Crítico, con fuertes exposiciones; la primera llamó a la unidad en respuesta a la grave crisis generada por el gobierno del mandatario argentino, Mauricio Macri, que llevó al regreso del Fondo Monetario Internacional (FMI) y provocó un enorme endeudamiento en los pasados tres años, la segunda calificó de ciclo trágico, lo que le espera a Brasil con Jair Bolsonaro, y remarcó que la salida es tener un corazón antineoliberal y antifascista.

Al inaugurar el foro, como apertura de la Octava Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales (Clacso), Fernández de Kirchner (quien gobernó entre 2007-2015), destacó: esta no es una contra-cumbre –en referencia a la reunión del G-20 que empieza aquí el primero de diciembre. Como espacio progresista debemos acostumbrarnos a no presentarnos como la contra, sino como el espacio político y social que excede la categoría de izquierdas y derechas para ingresar decididamente en una nueva categoría de pensamiento, que es la de pueblo, dijo.

Resaltó que el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) fue el único que desendeudó al país y dijo que ambos defendieron los intereses nacionales. Resaltó su visión sobre el neoliberalismo imperante, la deuda extraordinaria que en estos tres años contrajo el gobierno de Macri, y el desempleo. Pocas veces en la historia se pueden contraponer dos modelos de gobierno con tan poco tiempo de diferencia, indicó.

“El neoliberalismo es una construcción política del capitalismo…exacerba el individualismo y la meritocracia. Si tienes trabajo es porque te lo ganaste, y si no, es porque no tienes la capacidad. Ya no es un problema de Estado, es un problema tuyo”, afirmó.

Refiriéndose a los que preguntan por qué ha soportado el pueblo esta situación, sostuvo: se aguanta el ajuste porque hay un colchón del entramado social que construimos nosotros.

Fustigó la gran manipulación de la prensa hegemónica, y el blindaje levantado alrededor del presidente Macri, que oculta toda información negativa para su gobierno así como las grandes protestas y las cifras reales sobre la dramática situación social.

A llamar a la unidad, sentenció: no puede haber una división entre los que rezan y los que no..., y apuntó contra algunos Hitler modernos que acusan a los inmigrantes de tener la culpa de que no haya trabajo, al añadir que cuando se agota la argumentación del capitalismo en algunas sociedades comienzan a surgir los movimientos de extrema derecha que tratan de explicar los problemas encontrando culpables.

En su turno, Rousseff, quien fue víctima de un golpe de Estado jurídico, mediático y parlamentario en agosto de 2016, advirtió que su país y la región corren el riesgo de salir de la democracia y entrar en un estado de excepción, con una variante neoliberal y neofascista.

Señaló que todos los países de América Latina deben preocuparse por lo que pasa con el tema de la justicia, al advertir que la operación Lavado Rápido no se dedicó a combatir la corrupción, sino que se convirtió en una justicia contra el enemigo para perseguir en su mayoría a los gobiernos progresistas.

Rousseff recordó que la extrema derecha estaba latente en la sociedad brasileña, lo que hizo posible la victoria de Bolsonaro, y destacó que en la transición democrática de Brasil no se juzgó el proceso de terrorismo de Estado, lo que dejó grandes secuelas sociales, como 300 años de esclavitud. Agregó que la dictadura siempre utilizó la violencia como método de control en Brasil.

Dijo que el encarcelamiento del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, favorito para ganar las elecciones, posibilitó que se llegara al escenario actual, ya que era inimaginable que en Brasil la extrema derecha ganara un proceso electoral.

Se refirió a la guerra sucia mediática, a la campaña masiva de las redes sociales, a la utilización de mensajes de WhatsApp de forma nunca vista para posicionar la figura de Bolsonaro y sus mensajes neofascistas.

En esta mesa las acompañaron Nacho Levy, dirigente de la Garganta Poderosa; José Mujica, ex presidente de Uruguay, y Nicolás Trotta, rector de la Universidad Metropolitana para el Estudio y el Trabajo.

 

 

 

Samper en el Foro de Pensamiento Crítico del CLACSO


“Hay poderes fácticos que sustituyen a los partidos”

El expresidente colombiano y extitular de la Unasur, Ernesto Samper, disertó en el 1er Foro Mundial del Pensamiento Crítico y se refierió a la “profunda crisis política” que está atravesando América latina, que explicó por la desconexión entre los partidos políticos y los movimientos sociales, pero también por la aparición de nuevos actores en la arena política. “Hoy hay poderes fácticos que sustituyen a los partidos políticos. Hablo de grupos económicos, medios, jueces al servicio de causas particulares. Ése es el hilo conductor que nos permite entender lo que pasa en Brasil", destacó ante en el estadio de Ferrocarril Oeste.

El ex mandatario subrayó que es importante “entender que los monstruos que la izquierda latinoamericana tiene enfrente no son abstractos ni fantasmagóricos” y subrayó que tienen “dientes, garras, pero sobretodo apetitos”. “No se trata de cerrar la fábrica de sueños sino de abrir un nuevo departamento para convertir los sueños en realidad”, aseguró sobre el final de la conferencia. “Coincido con Cristina en que aquí hay una crisis política profunda que tiene sus raíces en los partidos políticos de la región. Se ha venido perdiendo la dinámica de los partidos porque ya no representan como antaño los intereses sociales y populares, porque se han dedicado al clientelismo”, agregó Samper, quien propuso también “analizar el impacto de las redes sociales (...) que actúan como enjambre pero no ofrecen una salida”.

Más adelante el exmandatario se refirió a la desigualdad, que se disimuló durante los gobiernos progresistas pero hoy vuelve a tocar la puerta. “En 10 años de gobiernos progresistas sacamos a 180 millones de personas de la pobreza. Saben cuántos están regresando a la pobreza? Según cifras de la Cepal, entre 15 y 20 millones. Estamos desandando el camino que habíamos avanzado”, advirtió.

El ex presidente de Colombia recordó que en su país se “lograron cerrar unos acuerdos históricos en La Habana, que pusieron fin a un conflicto de más de 50 años”, pero alertó que allí “todavía hay gente, cuyos apellidos empiezan con U que quieren más guerra”, en una clara referencia al ex mandatario Álvaro Uribe, quien promovió la carrera del actual presidente del país, Iván Duque. "El eje vertebral de la paz en Colombia es volver a repartir las tierras, porque no sólo no las han repartido sino que las han concentrado los paramilitares, los narcos y los agentes de la guerrilla", explicó.

Un párrafo aparte le dedicó a Brasil, país en el que se vivió “un fraude electoral” con la elección de Jair Bolsonaro como presidente porque no dejaron participar de los comicios a Lula Da Silva, “la única persona que podía derrotarlo”.” Era una pela de boxeo en la que subieron a Bolsonaro para que peleara contra Lula pero Lula estaba amarrado y con un antifaz porque no podía defenderse”, denunció Samper, quien visitó recientemente en Curitiba al fundador del PT. Para el colombiano, a Lula “lo tienen confinado en condiciones miserables”.

Samper advirtió además que esa misma "conspiración de poderes fácticos" es la que "le están haciendo a Cristina aquí, a Correa en Ecuador, es una guerra jurídica", que se activa "porque no los pueden derrotar en el campo de las batallas políticas (...) y trasladan la decisión a los estrados judiciales". Por último consideró que ésta es "la nueva estrategia de la derecha para robarle los espacios a la izquierda latinoamericana".

 

 


García Linera en Ferro


"Este es un neoliberalismo zombie"


El vicepresidente de Bolivia dijo que la restauración conservadora en la región será de corto aliento porque repite "viejas recetas que hace 20 años fracasaron". Afirmó que el progresismo demostró que se pueden construir “nuevas formas de gobernabilidad” pero falló en el “sentido común” y en la “sostenibilidad del crecimiento y la satisfacción económica”.

“Tenemos un neoliberalismo fallido de corto aliento y un mundo incierto. Se ha agotado el combustible neoliberal, este es un neolberalismo zombie”, aseguró el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera en su participación en el Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico al hacer un recorrido sobre los aportes del progresismo latinoamericano, con una fuerte autocrítica hacia los movimientos que supieron llegar al gobierno pero que hoy sufren los embates de una ola conservadora.

Para García Linera, no estamos frente a un “largo repliegue del progresismo que va a dar lugar a una larga noche conservadora” porque la oleada conservadora liberal tiene “dos límites intrínsecos: es fosilizado y es en sí mismo contradictorio”. “Está repitiendo las viejas recetas que hace 20 años fracasaron y llevaron al desastre económico y social. Es una vieja repetición mal formulada de viejas actitudes”, puntualizó desde el estadio de Ferro Carril Oeste.

En su recorrido, el intelectual boliviano destacó que el progresismo local demostró que se pueden construir “nuevas formas de gobernabilidad”. “Hemos mostrado al mundo que la gobernabilidad real, plebeya que se construye es mayoría parlamentaria, mayoría callejera, se gobierna desde las calles, se gobierna desde el Parlamento y la unidad de ambas da gobernabilidad”, aseguró ante una multitud que lo vitoreó.

“Lo más dificultoso se ha logrado en parte: haber impulsado formas alternativas de gestión económica posneoliberales. Hemos tenido la capacidad de ampliar los bienes comunes, tanto estatales como sociales, de articular de manera selectiva formas de globalización y formas de protección al mercado interno”, analizó respecto a las experiencias progresistas, aunque indicó que hubo dos batallas que no se pudieron librar: la del “sentido común” y la “sostenibilidad del crecimiento y la satisfacción económica”. “Se puede llegar al gobierno en un momento de crisis, de frustración colectiva, con una propuesta coherente del porvenir, pero mantenerse en el gobierno no es suficiente a la voluntad política”, enfatizó.

El vicepresidente boliviano destacó que los gobiernos progresistas lograron permear el sentido común en momentos de “catarsis social”, pero al responder la pregunta de por qué quienes se beneficiaron con políticas inclusivas votaron luego en contra de esos procesos, aseguró: “Hemos entendido que el sentido común es más que estos aspectos circunstanciales de la catársis social, es todo un sedimento conservador reproductivo más que transformativo". "Si los gobiernos progresistas no hacen un esfuerzo programado y sistemático en la educación, salud, vida cotidiana, medios, libros, teatro, el viejo sentido común se volverá a reconstruir y desplazará al nuevo sentido común progresista”, analizó.

Su discurso se complementó con el del dirigente del espacio español Podemos, Juan Carlos Monedero, quien previamente hizo un recorrido sobre los movimientos de izquierda del pasado y de la historia reciente. “No deberíamos pelearnos por el nombre sino entender que ahí hay un espacio a ocupar y reconstruir”, evaluó respecto de uno de los temas centrales que se plantearon durante el foro, la construcción de nuevas categorías para definir a los espacios políticos.

 

 

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