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CGTP "cuadra" a momio arrogante

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lOS MEDIOS

FEBRERO2019

 

Hace unos días, el diario El Comercio publicó una columna de opinión firmada por Jaime de Althaus, el momio arrogante, en donde emite una serie de afirmaciones inexactas, sesgadas y altamente ideologizadas sobre el rol de la Confederación General de Trabajadores del Perú. La CGTP respondió así tales infundios.

 

 

El señor Althaus afirma que la CGTP no desea dialogar la Política Nacional de Competitividad y Productividad al retirarse del Consejo Nacional de Trabajo el pasado 31 de enero. Lo que no dice Althaus -y él lo sabe muy bien- es que dicha norma fue elaborada por el Consejo Privado de Competitividad y luego asumida por el Ministerio de Economía y Finanzas. En este proceso de discusión y debate no fue invitada la CGTP ni ninguna representación de los trabajadores y trabajadoras.

La norma que aprueba dicha Política fue presentada el pasado 31 de diciembre a las 22.00 horas. Consideramos que la voluntad antidemocrática se encuentra más bien en el sector empresarial privado que decidió elaborar por su cuenta una política y luego, mediante las conocidas prácticas lobistas, imponer dichos criterios en el Estado peruano.

La posición de la CGTP es clara: una política tan importante como la presentada, tanto por sus objetivos como por el impacto que tendrá entre los ciudadanos, debe ser materia de una discusión previa, no posterior. Mientras este vicio de origen no se corrija, no tiene sentido discutir, pues ha quedado evidenciado que tanto el Estado como el sector privado no tienen realmente interés en escuchar nuestras observaciones y aportes.

En segundo lugar, el señor Althaus señala que la CGTP no dispone de propuestas. Nos parece lamentable que una persona que proviene de las ciencias sociales y ejerce el periodismo dé muestras tan flagrantes de desinformación.

La CGTP ha presentado una serie de propuestas en prácticamente todos los temas relacionados con el mundo del trabajo. Hemos señalado repetidas veces que es necesario hacer cambios para beneficio de los trabajadores y trabajadoras del país. Hemos realizado eventos para discutir los regímenes especiales (que Althaus defiende) cuyos resultados se han convertido en documentos de discusión y propuestas legislativas que hemos coordinado con parlamentarios cercanos a nuestras posiciones. De igual manera, hemos coordinado con la OIT y otras organizaciones tanto académicas como sociales diferentes mesas para analizar el empleo juvenil, las brechas salariales, el acoso en el trabajo, los contratos temporales y la precariedad en el trabajo.

Probablemente, el señor Althaus revisa y conoce solamente las actividades y opiniones que emiten sus amistades en el sector privado. Un analista político debería hacer un esfuerzo por conocer no solo las opiniones que le son similares, sino especialmente las ajena; si no, se verá limitado a una burbuja informativa.

En tercer lugar, el señor Althaus señala que la CGTP es minúscula y, por eso, irrelevante. Lo que no dice (y lo sabe muy bien) es que la bajísima tasa de afiliación sindical existente en nuestro país es el resultado directo de las reformas neoliberales que realizó Alberto Fujimori. Y esto no es una opinión ideológica, es un dato de la realidad constatado por la propia OIT en sus documentos oficiales.

Las reformas flexibilizadoras de los años 90 significaron el despido de cientos de miles de trabajadores sindicalizados. Muchos de los cuales fueron luego vueltos a contratar bajo la modalidad de empleo temporal. No hay que ser un experto en mercado laboral para saber que el contrato temporal es un poderosos desincentivo para la afiliación sindical, aquí y en todas partes.

No se trata, como parece insinuar Althaus, que los trabajadores no se afilian a un sindicato por desconfianza o en ejercicio de su libertad de opción. Nada más falso. Los trabajadores y trabajadoras no se afilian a un sindicato porque la amenaza de despido es real y contundente.

¿Podían Jovi Herrera Alania y Jorge Luis Huamán Villalobos afiliarse a un sindicato? Probablemente Althaus no recuerde los nombres de los dos jóvenes que mueren en el incendio de Las Malvinas encerrados en un contenedor. ¿En verdad cree Althaus que con menos regulación y fiscalización van a mejorar las condiciones de cientos de miles de jóvenes como las víctimas del incendio?

Obviamente no. Lo único que garantiza una mayor flexibilidad laboral es mayores ingresos para los amigos empresarios de Jaime de Althaus.

Hay bastante evidencia empírica elaborada por centros de investigación y universidades que demuestran que las políticas desreguladoras precarizan las condiciones de trabajo, especialmente de los más jóvenes y de las mujeres.

En cuarto lugar, Althaus señala que debemos de cambiar la decisión del Tribunal Constitucional sobre el despido que establece una estabilidad laboral absoluta. Aquí yace la piedra angular del actual discurso empresarial. Y se trata de una colosal mentira. Y es más que lamentable que una persona de una inteligencia promedio como Jaime de Althaus acepte esta falsedad.

Veamos, en la actual legislación laboral están debidamente señalados las causales objetivas para un despido justificado. Expertos como el Dr. Javier Neves señalan que hay más de una veintena de causas legalmente establecidas para el despido causado. Sostener que un empresario está condenado a emplear a un trabajador que comete faltas graves de manera repetida es una falsedad absoluta. Y Jaime de Althaus lo sabe.

Lo que los empresarios y Althaus desean es que se permita el despido arbitrario o incausado. Es decir, el despido sin una razón objetiva. En concreto, lo que Althaus defiende es el derecho del empleador a despedir a un trabajador o trabajadora sin ninguna razón, simplemente porque lo quiere en la calle.

Y eso es lo más antidemocrático que podemos aceptar en una sociedad civilizada.

Finalmente, Althaus insinúa que los dirigentes de la CGTP se aferran al actual orden ya sea por un interés económico perverso o por militancias partidarias ambiciosas de poder.

Resulta más que curioso, sino hasta risible, que un analista tan cercano a los empresarios de la construcción y al fujimorismo señale en otros aquello que parece no ver a su alrededor.

No, señor Althaus, la CGTP no recibe dinero de Odebrecht ni hay un Club de la Construcción ni hay donaciones por debajo de la mesa como ha ocurrido con algunos gremios de empresarios (que usted conoce muy bien). Somos una organización de muy limitados recursos y que se sostiene por el aporte de sus propios afiliados y la cooperación solidaria de sindicatos extranjeros que es regularmente revisada siguiendo los mecanismos de fiscalización de la Unión Europea.

Y sí, entre los dirigentes sindicales hay muchos que tienen un compromiso político que se expresa en la militancia partidaria. Lo cual es un derecho constitucional y se ejerce de manera transparente. Y siempre bajo el criterio de fortalecer y ampliar la democracia peruana. Como ejemplo está Pedro Huilca, asesinado por un comando bajo las órdenes de sus amigos Fujimori y Montesinos; o Javier Alarcón, Hilario Ayuque, Saúl Cantoral, Pedro Castilla y tantos otros dirigentes sindicales que murieron asesinados por las fuerzas de Sendero Luminoso o desaparecidos por las fuerzas armadas. Todos ellos defendiendo la democracia y el derecho a una vida mejor. A diferencia de muchos empresarios y políticos de derecha que, como sabe muy bien Jaime de Althaus, han estado comprometidos con la más abyecta corrupción.

Para terminar, vamos a citar las declaraciones de una persona cercana al señor Althaus: “Muchas veces nos encontramos, a pesar de saber lo que está sucediendo en todo el Perú, tratando de hacernos los sordos para vivir tranquilamente”, señala Mariana de Althaus y le damos la razón. Creemos que el señor Althaus conoce las penurias que atraviesa la clase trabajadora en el país y las razones de la misma. Pero prefiere hacerse el sordo y repetir los enunciados de sus amistades empresariales y políticas.

La realidad, señor Althaus, no es maniquea ni uniforme. Ya es tiempo que deje atrás sus anteojeras ideológicas y aprenda a escuchar opiniones diferentes a la suya. Es corrupta y politizada.

 

 

 

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