Cerrar el paso a conjura golpista
 

CEDIS (*)

 5SET2019
 

 

¡Todo el pueblo a marchar!

La agudización de la crisis política, el empeño del Apro-fujimorista por defender sus privilegios, y la intensa campaña desplegada en la “Prensa Grande” orientada a frustrar el adelanto de las elecciones nacionales, y “destrabar” el escenario político con la “vacancia” de la Presidencia de la República a fin de asegurar que continúe el Parlamento actual hasta el 2021, se remueva a los fiscales del caso “Lava Jato” y se consagre la impunidad absoluta de la Mafia enquistada en altas esferas del Poder; obliga al pueblo a movilizarse activamente. En tal contexto, la Marcha Popular del 5 de septiembre constituye el primer deber de la ciudadanía.

Cerrar el paso a la conjura golpista

Lo que hoy pretende la derecha peruana es un auténtico Golpe de Estado. Se propone derribar al Presidente Vizcarra simplemente porque levanta las banderas de lucha contra la corrupción y ha retirado la licencia a la Southern Perú Cooper para la explotación de los yacimientos de Tía María. Por esta última acción, se ha dado rienda suelta a la ofensiva de la reacción que no tolera se ponga freno a los voraces apetitos de las empresas transnacionales. Ahora acusan al Mandatario de “incapaz” sólo porque se ha negado a cumplir los designios del Capital financiero imponiendo un acuerdo leonino a los agricultores del Valle de Tambo

En su momento dijimos que la decisión presidencial tuvo una razón de fondo: la heroica lucha de los pobladores del sur peruano que no aceptaron entregar sus tierras y renunciar a sus cultivos en beneficio de un consorcio extranjero. Los partidarios de la minería a cualquier precio pusieron el grito en el cielo ante esta decisión y exigieron “mano dura” al Primer Mandatario, para imponer esa voluntad rechazada vigorosamente por el pueblo.

Es a partir de esa contradicción que la crisis política se ha agravado en el país y ha arreciado un empeño que no parece dispuesto a retroceder, ni a perder sus cuotas de Poder en el Congreso de la República y otras estructuras del Estado –como el Tribunal Constitucional- a las que recurrirá para imponerse. En este marco, el pueblo no tiene otra opción que volcarse a las calles para exigir a una sola voz: cierre del Congreso, adelanto de Elecciones para que se vayan todos y fin de la Constitución de la Dictadura.

Lo nuevo, en este marco, es que el pueblo no necesita marchar como furgón de cola de nadie, ni respaldar a nadie en particular. Ya está en capacidad de levantar sus propias banderas y luchar por ellas sin comprometerse con sectores ajenos al propio movimiento popular. Los trabajadores, a pulso, han sabido abrirse un camino de lucha por el que puede transitar con seguridad y confianza la ciudadanía entera. Hay que darle forma a ese derrotero.

Gobierno está obligado a cambiar conducta

Como si no tuviera conciencia plena de la grave confrontación que se avecina y en la que será decisiva la presencia ciudadana, el gobierno persiste en la aplicación de un rumbo equívoco: Reprime torpemente las luchas sociales, ataca a las Comunidades Campesinas y a las poblaciones originarias, busca doblegar por la amenaza y la intimidación a los agricultores del Valle de Tambo, insiste en liquidar las conquistas sindicales de los trabajadores, cuestiona el derecho a la movilización y a la protesta, y persevera en un rumbo pro yanqui en el escenario latinoamericano prestándose al juego del Imperio contra la Venezuela Bolivariana.

Esta práctica oficial, no solamente confunde a la población sino que, además, acerca peligrosamente a las fuerzas que combaten al Presidente Vizcarra, y lo aleja de quienes podrían respaldarlo.

Una rectificación del rumbo de la política nacional e internacional, se impone para acompañar una salida más bien democrática y popular a la crisis. En contrario, la insistencia en los trillados caminos de la dependencia y el servilismo, solo alentarán a los enemigos del pueblo.

Si el gobierno persiste en su política errónea, quedará aislado del pueblo, y será derrotado. Lo negativo será que ella, implicará paralelamente una victoria de las fuerzas más reaccionarias; y será, por eso mismo, una derrota del pueblo. Por eso, hay que evitarla

El programa de los trabajadores

Para enfrentar la crisis, los trabajadores tienen su propio programa, pero también su propia táctica y estrategia. El Programa pone énfasis en los temas fundamentales: la derrota de la Mafia el fin del modelo Neo Liberal, la quiebra de la Constitución de la dictadura, la preservación de los derechos de los trabajadores y las poblaciones vulnerable, la defensa de la soberanía nacional, el respeto a las riquezas básicas de la nación peruana y la aplicación de una política exterior de respeto a la identidad de cada uno de los países de la región

No se trata de un programa que interese solamente a los trabajadores, Es un programa tras el cual pueden cobijarse todas las fuerzas democráticas y progresistas de la sociedad peruana. Es un programa amplio y unitario, que convoca a las grandes mayorías nacionales, y que puede abrir paso a una verdadera transformación de la sociedad peruana.

Las luchas que se desarrollen desde la base social y que tengan como elemento aglutinador a los trabajadores, servirán para unir al pueblo, organizar a las masas, politizar la conciencia de millones de peruanos y promover y alentar las luchas en todos los ámbitos de la vida nacional. Esa es la táctica popular que impone la circunstancia

El proceso de unidad y de consolidación orgánica del movimiento popular labrado a partir de la Asamblea de los Pueblos, la CGTP, los sindicatos y federaciones, los colectivos sociales, los partidos progresistas y las fuerzas m{as avanzadas de la sociedad; harán flamear esas banderas en la jornada del 5 de septiembre en todo el país. Ellas, nos acercarán a nuestro objetivo estratégico: abrir paso a la democratización real de la sociedad peruana.

Peligra la paz en nuestro continente

Los acontecimientos ocurridos en Colombia implican un retroceso de las fuerzas más avanzadas en la Patria de Nariño. La violencia que hoy arrecia allí es el resultado de la desenfrenada ofensiva de las fuerzas más reaccionarias empeñadas en reavivar la guerra para extenderla a todo el continente.

Cuando el gobierno de Iván Duque sostiene que el sector de las FARC que ha resuelto retomar las armas lo ha hecho bajo la protección y el apoyo del gobierno bolivariano de Venezuela; lo único que hace es buscar un pretexto para agredir militarmente al régimen de Maduro provocando un conflicto armado en la región, que le permitirá luego solicitar la intervención de la OTAN en esta parte de América. De ese modo, coronará los sueños de Trump, que busca trasladar el escenario de guerra del Medio Oriente hacia América Latina. Para la administración yanqui, hoy el objetivo no es Colombia, es Venezuela. Y allí orienta sus planes belicistas.

Las dos facciones en las que se ha escindido el movimiento de las FARC están integradas por fuerzas revolucionarias legítimas, heroicas y firmes. Y seguramente se reunificarán coincidiendo en la lucha por un destino mejor para el pueblo de Colombia. Entre tanto, la solidaridad continental debe expresarse exigiendo al gobierno de Bogotá el fin de la cacería asesina desatada contra los líderes populares de ese país y el cese de la masacre sistemática desplegada contra el pueblo.

En los llanos de Colombia, más temprano que tarde la paz llegará para consolidarse desde las bases mismas de la sociedad.

Lima, 3 de septiembre del 2019

(*) Centro de Estudios “Democracia, Independencia y Soberanía”

 

 

 

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