Por la patria
 

Centro de Estudios “Democracia, Independencia y Soberanía

 5OCTUBRE2019

 

Finalmente fue posible asestar un duro golpe a la Mafia Fuji-Aprista y disolver el Congreso de la República, tal como lo demandaba firmemente la ciudadanía.

El pasado 30 de diciembre el pueblo peruano alcanzó a celebrar en calles y plazas, a lo largo y ancho del territorio nacional, la decisión asumida por el Presidente Martín Vizcarra de poner fin a los intentos siniestros de la reacción; y mediante los cuales buscaba asumir el control de todos los resortes del Poder, desde la Presidencia de la República hasta los órganos de fiscalización y control, y colocarlos al servicio de fuerzas de clara orientación fascista.

LA MAFIA PREPARABA UN GOLPE DE ESTADO

Aún estos días, la Mafia considera un “Golpe de Estado” el desenlace ocurrido. Y lo hace por una razón muy simple: porque era ella, la que preparaba el Golpe de Estado que ahora oculta.

Como ha quedado en evidencia, se proponía asegurar la vacancia de la Presidencia de la República; mantener la función parlamentaria hasta el 2021 arguyendo la “inconstitucionalidad” de reducir ese mandato; cambiar la composición del Tribunal Constitucional; restituir a Pedro Chávarry en la Fiscalía de la Nación; liberar a Keiko; abrir las puertas de la prisión a su padre; y preparar comicios amañados para “ganar las elecciones” el 2021 como estuvo a punto de lograrlo el 2016.

Si hoy sus voceros lloran a moco tendido la derrota, es porque fracasaron en su empeño y porque, en lugar de apoyo, recibieron el rechazo multitudinario del pueblo, orientado por los segmentos democráticos, patrióticos, progresistas y revolucionarios de la sociedad.

Hoy, cuando la victoria del pueblo se ha definido, las fuerzas más avanzadas de la sociedad peruana tenemos el deber de ratificar nuestro compromiso de lucha y asegurar que éste continuará indesmayable para rescatar la Patria y construir un Orden Social nuevo, más humano y más justo.

El escenario político que se abre ante los ojos de los peruanos permitirá afrontar la tarea en nuevas condiciones, con un movimiento popular en alza, y con limpias banderas recogidas de la historia y de las tradiciones de lucha de nuestro pueblo.

LOS OBJETIVOS QUE SE PLANTEAN

Ninguno de los objetivos que hoy nos plateamos, son nuevos. Son los mismos que enarbolamos antes, y que se maceraron el calor del fuego popular en valerosas jornadas. Las acciones de los campesinos de Bagua, de los pobladores de Cajamarca opuestos al proyecto de Conga, de los comuneros de Las Bambas, de los agricultores del Valle de Tambo, y de quienes libraron duras luchas en campos y ciudades, v en todo el territorio nacional; señalan un camino que hoy se nutre de victoria. Esas semillas sembradas con sangre, rendirán fruto.

Tres grandes tareas tenemos por delante: hay que batir al “modelo” Neo Liberal, responsable del drama nacional. Si hoy han millones de trabajadores desocupados o informales; si no existen fuentes de trabajo; si ha crecido la delincuencia y el desgobierno; si la infancia vive enferma y desnutrida; si las poblaciones del interior mueren de hambre y de frío; si los trabajadores afrontan una ofensiva patronal despiadada; todo eso, hay que atribuirlo al “modelo” de dominación vigente, que perpetúa los privilegios de los poderosos y condena al atraso secular a las grandes mayorías nacionales.

Hay que cambiar, en segundo lugar la Constitución del Estado. La que hoy rige la vida nacional es una “Carta Magna” legada por la dictadura e impuesta a la mala, a través de la fuerza y el fraude.

Esta Constitución no solo “consagra” el Modelo vigente, sino que preserva los privilegios de los monopolios, ata a nuestro país a los dictados del Fondo Monetario y el Banco Mundial, envilece la función del Estado, desconoce los derechos más elementales de la población y reserva a la “inversión privada” nacional y extranjera, beneficios y privilegios que no le corresponden.

Y, en tercer lugar, hay que acabar con la prepotencia imperial que nos impone una “política exterior” subordinada a los intereses de los Estados Unidos.

Gracia a esa política exterior, el Perú se ha convertido en el referente que usa el Gran Capital para enfrentar al Proceso Emancipador Bolivariano. El mal llamado “Grupo de Lima” actúa, en efecto, como Cancerbero de la administración norteamericana contra Cuba y Venezuela, y ahora quiere extender sus garras afectando a otros pueblos hermanos, acosando proceso soberanos, como los que se viven hoy en Nicaragua, o en Bolivia.

LA LUCHA, SIGUE SIENDO EL CAMINO

Es importante subrayar que nuestro pueblo viene haciendo una muy rica experiencia de lucha. Ella, ha permitido avanzar en cada una de las grandes tareas de nuestro movimiento.

En distintas ocasiones, y con mucha fuerza, insistimos en la necesidad de abordar cuatro objetivos básicos: la unidad de las masas, la organización del pueblo, la elevación de la conciencia política de las multitudes, y la promoción y aliento a las batallas que se libran en todo el país.

En cada uno de estos espacios se ha venido avanzando. No siempre ha ocurrido eso de manera coherente y homogénea; pero ha sucedido en forma constante. La realización de eventos unitarios como la reciente II Asamblea Nacional de los Pueblos del Perú reunida en Huachipa; los encuentros celebrados en Huancayo, Cusco, Chiclayo y otras ciudades; y las movilizaciones hechas a partir de banderas independientes y de clase, confirman esa tendencia que resulta difícil revertir.

La Central Sindical de los Trabajadores Peruanos -la CGTP- se ha visto fortalecida y, poco a poco, ha ido ocupando un papel preponderante en la conducción y el liderazgo de procesos sociales, a la par que ha desarrollado luchas contra los programas neo liberales. A la par de esas luchas, hay que vigorizar el proceso de organización sindical de los trabajadores, el fortalecimiento de las organizaciones estudiantiles y el rol de las Comunidades Campesinas y Agrarias.

En este contexto, urge elevar la conciencia política de las masas desplegando una ofensiva de corte ideológico que ayude a reaccionar a la población y a distinguir la naturaleza perversa de la ofensiva de la Mafia contra el país. Estar atento a las luchas que se libran en diversos confines de la patria y alentar hacia ellas una voluntad solidaria de la población, es también tarea decisiva en nuestro tiempo.

Vivimos en toda su intensidad la Batalla de Ideas, a la que convocara Fidel con plena conciencia de su trascendencia en la batalla revolucionaria.

El hecho que se haya convocado a elecciones anticipadas para el Congreso de la República, habrá de ayudar a la concreción de estos objetivos. Sin hacerse ninguna elusión referida al “camino electoral”, hay que participar en ellas para no dejarle espacio libre al enemigo, ni a las fuerzas “intermedias” que buscan detener el ascenso del pueblo.

En ese espíritu hay que usarla con un criterio legítimamente renovador: alentar y preparar nuevos cuadros que asomen “desde abajo”, de la entraña misma del movimiento popular, sin desconocer los méritos personales de algunos de los congresistas hoy cesados en sus funciones, pero que aportaron bien al pueblo en el periodo concluido.

Hay que valerse de las elecciones de enero del 2020, como un “ensayo general” para definir los campos a la luz del Bicentenario, cuando habrán de renovarse todos los organismos del Estado.

 

Centro de Estudios “Democracia, Independencia y Soberanía” (CEDIS)

 

 

 

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