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Se le cayó la máscara

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CEDIS

NOVIEMBRE2018

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El pedido de “asilo” formulado por Alan García Pérez al gobierno de la República Oriental del Uruguay ha mostrado la extrema cobardía de este corrupto funcionario y ha puesto en evidencia el verdadero rostro de la Mafia, empeñada en impedir a cualquier precio el avance de los procesos anti corrupción impulsados en el país. Como se ha venido afirmando, la Mafia que denunciamos y enfrentamos, está dispuesta a valerse de todo para eludir las investigaciones y obstruir los procesos, porque es consciente de la actividad delictiva que ha venido ejecutado a la sombra de la impunidad de la que ha gozado durante largos años.


El Keikismo y el cogollo alanista del APRA son la máxima expresión de una misma fuerza que ha envilecido la vida nacional a la sombra de la oligarquía interna, el capital financiero y la estrategia del Imperio. Asumiendo su rol como exponente de los intereses norteamericanos, ha actuado siempre al servicio de Washington y aplicado –con servilismo extremo- los lineamientos básicos del Neo Liberalismo poniendo, por encima de todo, intereses foráneos, bajo cuya protección ha consumado sistemáticos latrocinios.


Keiko y su núcleo más directo no pudo, finalmente, huir como lo hubiese deseado. La firmeza de la Fiscalía y las decisiones del Poder Judicial, la desbordaron, y pudieron más que la voluntad del núcleo dirigente de la banda criminal que se esconde tras el membrete de “Fuerza Popular”. Alan García –más en solitario, pero también más experimentado- simplemente huyó cuando se vio acorralado, y percibió que pronto, estaría tras las rejas. Ahora, busca el asilo en Uruguay, en un nuevo paso que da para desacreditar a un gobernó progresista de la región. Busca, en efecto enlodarlo para que la ciudadanía de América lo identifique como “protector” de narcotraficantes y delincuentes.


Gobierno uruguayo no puede amparar a corruptos
Ahora hay que dar la batalla para bloquear el presunto “asilo” de García, que no procede en absoluto. García, está acusado por delitos comunes, como otorgar indultos falsos a miles de narco traficantes; hacer concesiones ilegales, cobrar coimas, tener cuentas fantasmas, lavar dinero y otras acciones del mismo signo. Ninguna acusación de orden político ha sido planteada contra él y ningún derecho, le ha sido recortado. Antes bien, él ha acusado a sus opositores –incluyendo al Presidente Vizcarra- y ha buscado denigrar al proceso peruano inventado una imaginaria y ridícula trama, que no tiene el menor sustento. 


La Mafia busca ahora distorsionar los hechos presentándose en el escenario exterior como “víctima” de atropellos y abusos. Y recurre a polarizar el escenario peruano centrando sus fuegos contra el Jefe del Estado, Esta maniobra, sin embargo, le resultará perjudicial por cuanto generará una nueva correlación de fuerzas que le será aún más desfavorable en la víspera del Referéndum que se celebrará el 9 de diciembre.

 
 

 

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