Que nadie quede fuera de la convocatoria.
Caos en la red
 

CEDIS (*)

 18SET2019

 

 

¡El pueblo tiene la palabra!

La crisis política que el país conoce está llegando a su límite. La Mafia fuji-aprista no solamente rechaza el adelanto de elecciones para el próximo año, sino que se dispone a copar el escenario político a través de medidas complementarias de primera importancia. Busca, en efecto, que el próximo jueves 25 de septiembre el Tribunal Constitucional, a su servicio, disponga la libertad de Keiko Fujimori a la que ha “enfermado” con el ánimo de despertar la compasión ciudadana y presentar como “insensibles” a quienes exigen –de acuerdo a ley- que cumpla con las disposiciones judiciales dictadas en torno a su caso.

En el escenario más amplio –el contexto continental- el Imperio arrecia su ofensiva contra la Venezuela Bolivariana, adjudicando al gobierno de Nicolás Maduro no solo las dificultades económicas y sociales creadas a partir del bloqueo norteamericano contra la Patria de Bolívar; sino que, incluso, achaca a ese gobierno la responsabilidad por la conducta delictiva de centenares de emigrados venezolanos que cometen delitos en forma cotidiana en nuestro territorio. Urge, en ese contexto, tener ideas claras y persistir en la movilización ciudadana, conscientes que, en definitiva, es el pueblo, el que tiene la palabra.

Fortalecer la acción  de masas

El pasado 5 de septiembre ocurrió la más reciente movilización popular en demanda del cierre del Congreso de la República y el adelanto de las elecciones presidenciales y parlamentarias. Aunque la movilización no alcanzó la magnitud de otras, tuvo la virtud de colocar nuevamente a las masas populares en el escenario político nacional. La próxima cita –el sábado 21 de septiembre- debe situar la demanda cívica, en un nivel más alto.

Para que esto sea posible, y para que la voz del pueblo realmente sea escuchada, es imprescindible que se superen los prejuicios y las limitaciones que aún subsisten. Ocurre, en efecto, que se carece de unidad en las altas esferas del accionar social. Cuando los Colectivos Sociales convocan una acción, las ONGs se resisten a asistir. Cuando las ONGs toman la iniciativa, los Partidos no se consideran convocados; cuando los Partidos convocan, las organizaciones sindicales brillan por su ausencia; y cuando la CGTP llama, los Partidos se abstienen de concretar su presencia.

Para superar estas limitaciones que afectan la causa popular, es necesario obrar de una manera muy simple, y unitaria: asegurar que todos convoquen. Que convoquen los Colectivos, las ONGs, los partidos, los Sindicatos; todos. Que nadie quede fuera de la convocatoria.

¿Qué hay diferencias concretas entre unos y otros? ¡Claro que las hay!. Que cada quien marche con sus propias consignas y tras sus propios objetivos. Pero ¡que todos marchen juntos! Para ese efecto, lo único que se necesita es voluntad, y una propuesta común que sirva de fondo a la convocatoria: ¡Que se vayan todos!

Cerrar el paso a la ofensiva reaccionaria


Para cerrar el paso a la ofensiva reaccionaria es indispensable recurrir a todas las formas de acción: repartir volantes, formular llamamientos, hacer plantones, recorrer avenidas, convocar manifestaciones públicas, realizar encuentros, usar los locales públicos, valerse de los eventos sociales, colocar banderolas en los puentes de las vías en las que eso sea posible, usar las redes, los recursos del Internet, el Facebook y el Twitter, la radio, la televisión, los medios escritos, la prensa alternativa. Todo, debe ser puesto al servicio de una causa que congrega a millones de peruanos hermanados en una sola voluntad de lucha.

No hay que perder de vista el objetivo principal: hay que unir, y sumar, multiplicar esfuerzos y voluntades; y no restar, ni dividir. Si determinados segmentos de la sociedad quieren sumarse a la lucha, bienvenidos sean. Es mucho mejor que se vengan a nuestro lado, y no que se vayan a fortalecer el campo enemigo. Aquí deben desaparecer los prejuicios y las posiciones estrechas y sectarias.

El 21, y todas las veces que sea necesario hay que dar lecciones prácticas de unidad. Hacer lo que siempre se dice: Construir la unidad desde abajo, desde la base misma de la sociedad; hacer que las masas hagan por su propia experiencia, lo que las cúpulas no son capaces de hacer por intereses mezquinos, o por afanes electorales. Hay que demostrar que el pueblo ¡si puede!

 

(*) Centro de Estudios “Democracia, Independencia y Soberanía”

 

 

 

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