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Vizcarra, al fin haciendo política

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CLAUDIA CISNEROS

MAyo2019

“El Vizcarra del último mensaje a la nación es el que el país espera y necesita: resuelto, con pie firme y constitucional, poniendo la agenda a los obstruccionistas, poniéndolos a raya...”.

Nos acercamos al tercer año desde que Keiko perdió las elecciones presidenciales y Alan llevó al aprismo a la casi disolución de su partido. Keiko está en prisión y Alan muerto. Ambos fueron cercados por la justicia. García prefirió huir para siempre suicidándose para no enfrentar la deshonra de sus actos y las mentiras colosales que esparció hasta el final para encubrirlos. Keiko, en prisión preventiva por su insistencia en obstruir la justicia, sigue palanqueando con el poder de sus huestes en el Congreso.

Llevamos tres años entrampados políticamente por la mezquindad de legisladores que no son legisladores. Que son más bien sembradores del caos, mentirosos estratégicos y hampones en trajes caros que les pagamos con nuestros impuestos. Inmorales socios del hampa que se dedican a descerrajar la institucionalidad, el Estado de Derecho y cualquier poder que no esté bajo su control y exponga sus delitos, prontuarios y complicidades.

Tres años perdidos, pero no por lo que rebuznan los hampones congresales cuando dicen que la reforma política no es lo importante, sino precisamente porque son esos cínicos de profesión los que detienen la buena marcha del país. Con sus acciones conspirativas desde el Congreso tienen al Ejecutivo desde hace tres años enfocado en apagar incendios, desenhebrar conspiraciones y desatorar obstrucciones distrayendo esfuerzos y energía.

Ppk fue incapaz de entender los registros básicos de la política y el poder, y todo lo que hizo fue ayudar a sus verdugos a amarrarse bien el nudo de la corbata alrededor del cuello mientras ellos tiraban del banquito.

Vizcarra ha estado a punto a descarrilarse por el mismo sendero de sometimiento al hampa fujiaprista más de una vez. Hace catorce meses, cuando Vizcarra sucedía al finado político Kuczynski, la situación era precaria. Vizcarra no solo no se pronunciaba en contra del indulto inconstitucional sino que tuvo la desacertada idea de tener como primera comunicación pública oficial la vergonzosa foto con Galarreta, entonces presidente nefasto del congreso fujimorista. El mensaje político era claro: estamos trabajando juntos –con el hampa congresal. La sangre naranja de Ppk aún estaba fresca y Vizcarra, para ser ingeniero, hizo el peor cálculo: desoyó las exigencias ciudadanas y sacó la vuelta con el fujimorismo conspirador y artero. En esa época, abril del 2018, emití esta opinión http://bit.ly/2WixaB7  interpretando las primeras señales del Vizcarra presidente como de decepcionante alianza con la corrupción fujimorista (opinión que hoy el fujimorismo intenta viralizar como si fuera actual). No ha sido la única vez que Vizcarra ha estado a punto de recaer. Pero el Vizcarra del último mensaje a la nación es el que el país espera y necesita: resuelto, con pie firme y constitucional, poniendo la agenda a los obstruccionistas, poniéndolos a raya y contra las cuerdas porque es el único lenguaje que procesan. Cualquier otro lo toman como debilidad y oportunidad. Ahora que Vizcarra ha honrado la decisión y expectativas ciudadanas del referendo con la firme insistencia en las reformas políticas originales esperemos que sostenga esa línea de acción. Por fin está haciendo política.

 

 

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