Tomado del fb de César Salinas

Cataluña: “Los pueblos no olvidan”

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Cristian Joel Sánchez (Chile) | Publicado el 27 octubre, 2017, en Opinión

 

 

 

Esta frase apareció pintada en la fachada de partido socialista de Cataluña, el PSC, que, para quienes no están al tanto de la fronda política española, corresponde al apéndice que el PSOE, partido obrero socialista español, tiene en la región catalana. Estas palabras, que según el prisma que se utilice pueden tener un cariz de amenaza, se refieren a una verdad rotunda que la historia universal avala con porfiados ejemplos. Es cierto. La actitud que cada conglomerado y que cada uno de manera individual asume en momentos cruciales de la historia de un pueblo, es inevitablemente juzgado por las generaciones posteriores del devenir de una nación.

En este caso la frase enrostrada al PSC se refiere con sentido futurista a la actitud que individuos y partidos han tomado ante el nacimiento de un país, la génesis de la nación catalana que, como ya lo dijimos en otro momento, constituye un hecho histórico y trascendental que, a pesar de la represión que ya se anuncia desde Madrid, tarde o temprano resultará vencedora, como ha ocurrido con todos los países del mundo que han resuelto obtener su independencia. Al momento de redactar estas líneas, nueve de la noche del 27 de octubre en España, el señor Rajoy viene de anunciar desde la Moncloa las medidas represivas contra los estamentos legítimos del gobierno de Cataluña, disposiciones que toma con la complicidad de los socialistas españoles.

Cabe entonces preguntarse qué es lo que aguarda a los dirigentes y al pueblo catalán a partir de este momento. Hagamos algunas reflexiones que, esperamos, se queden sólo en sombríos vaticinios tras los anuncios de Rajoy. En primer lugar ha destituido a la totalidad del gobierno catalán encabezado por su presidente Carles Puigdemont que, físicamente, deberán abandonar en las próximas horas las dependencias del Palau de la Generalitat, sede del gobierno catalán, que a estas horas se encuentra rodeado de cientos de miles de catalanes que ejercen una suerte de protección ante los hechos que pueden suscitarse dentro de poco. La pregunta es: ¿quiénes y cómo se concretará la orden de Madrid? Los Mossos d’ Esquadra, la policía catalana que depende del gobierno regional, ya demostró el día del referéndum su resistencia a obedecer la orden de represión emanada desde la Moncloa. Este vejamen brutal realizado en directo ante los ojos del mundo lo llevaron a cabo miembros de la Guardia Civil y la policía que, en número aproximado a 15 mil, fueron enviados de urgencia desde Madrid. Entonces nos preguntamos, ¿serán estos mismos los que irrumpan ahora en el Palau para expulsar, o detener si la justicia afín a Rajoy así lo determina, a las autoridades legítimas de Cataluña?

Si los Mossos d´Esquadra deciden permanecer fieles al Gobierno de la nueva República de Cataluña, ¿no les correspondería defender a todo trance a las autoridades de la joven nación? Algunos medios han estado mostrando la inusitada movilización de tropas, incluido tanques y armamento pesado, que Madrid ha estado trasladando a las regiones vecinas a Cataluña, esto es a Aragón y Valencia. ¿Qué significa esto? ¿Qué la mentalidad peligrosamente fascista que la derecha española, hoy en el gobierno, heredó de su mentor Francisco Franco, prepara una entrada a saco a la región catalana? ¿De esta manera se pretende “desmovilizar” a los millones de ciudadanos que permanecen en las calles de Barcelona, y de toda Cataluña, dispuestos a defender a su naciente república?

Difícil es apelar a la sensatez del neofranquismo instalado en el gobierno de España, pero supongamos, y esperemos, que los tremebundistas vaticinios anteriores no ocurran, ¿cómo espera entonces el gobierno español solucionar el asunto? Claro, dirá usted, Rajoy en un gesto magnánimo de este heredero de la corona, decidió llamar a elecciones en Cataluña para el 21 de diciembre, elecciones que le fueron impuestas por los socialistas del PSOE como condición para apoyar la aplicación de le artículo 155 que autorizó a Rajoy a barrer con las autoridades catalanas. Pero cabe preguntarse, ¿qué solucionará esto en la región díscola? Las encuestadoras más prestigiosas de España vaticinan —y es absolutamente lógico— una holgada victoria para los partidos independentistas. ¿Qué ocurrirá entonces si el nuevo parlamento decide otra vez proclamar la independencia?

Esto está más enredado que moño de vieja, pensará usted. Pero no. No ofendamos el peinado de nuestras beneméritas abuelas. Se trata simplemente de un pueblo que, como nosotros en el pasado, ha comenzado a andar el arduo y largo camino hacia la libertad, un camino que está inevitablemente jalonado de sacrificios. Por ahora, quedémonos entonces con la frase que da título a este artículo: atención españoles “los pueblos no olvidan”. Ni ahora ni nunca.

 

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