Fermín Darío Azparrent Taipe

El comunista olvidado

 

 

 

   

 

Fermín Azparrent, el “wirataka” ayacuchano

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FREDY LEÓN

  “Yo nací comunista y comunista quiero morir. Renunciar sería una traición, no sería digno de mí si quiero ser fiel a la memoria de mi padre”
(Fermín Azparrent, entrevista a la revista Bohemia)
 

 

La vida de Fermin Azparrent (1924-1989) no pudo sustraerse al drama de todo un pueblo que vivió la dolorosa experiencia de verse sometido a una oscura y traicionera noche de terror, que fue incitado de manera despótica por las huestes de Abimael Guzmán y respondido con una brutalidad insana y perversa por las fuerzas militares, manejadas por un poder corrupto enquistado en el Estado y que costo la vida de miles de peruanos.

Fermín Azparrent luchó por la vida y murió por sus ideales comunistas. Las balas asesinas que cegaron su vida mataron al hombre pero no pudieron acabar con el revolucionario ni con sus ideales. Los miserables sicarios del comando senderista que dispararon cobardemente aquel 19 de setiembre de 1989 contra Fermín Azparrent, se pudren hoy en el rincón mas oscuro del anonimato, acosados por su conciencia y condenados al oprobió absoluto; mientras que la vida y la memoria de Fermín Azparrent perviven en el recuerdo de su pueblo, y es fuente de inspiración de nuevas generaciones de ayacuchanos que siguen las huellas imborrables dejadas por el heroico “wirataka” ayacuchano, el valiente y corajudo Alcalde Rojo de Humanga.

Fermín Azparrent fue un hombre de pueblo que se forjó en las luchas magisteriales, un dirigente curtido en la militancia política, un revolucionario que asumió con entereza un definido compromiso político partidario y que se identifico con pasión y fervor con su pueblo de Huamanga, su ciudad que tanto amaba y por la cual ofrendó lo mejor que tenía: su vida.

Como militante del Partido Comunista y miembro de su Comité Central, Fermín Azparrent le tocó la tarea de ser uno de los principales impulsores de Izquierda Unida en Ayacucho, durante la década de terror que azotó esta población sur andina. Fermín Azparrent era de esa estirpe de revolucionarios fieles a sus principios, que siempre estaba en la primera línea de batalla, a pesar de los grandes riesgos y peligros que eso significaba para su vida y la de su familia. En reconocimiento justamente a la labor realizada, a la capacidad política demostrada como dirigente popular, al compromiso con los ideales socialistas, y por el profundo respeto ganado en la actividad cotidiana, a Fermín Azparrent le tocó asumir la responsabilidad política de ser el candidato de la IU para la Alcaldía Provincial de Huamanga, en las elecciones de 1986, momentos donde la espiral de terror y violencia azotaban con implacable crueldad a esa ciudad de Ayacucho.

En ese clima de guerra sucia, en donde tanto Sendero Luminoso como las Fuerzas Armadas pugnaban por convertirse en los únicos actores políticos en Huamanga, y desde sus propias ópticas desarrollaban una estrategia que privilegiaba el uso del terror para buscar controlar todos los espacios sociales, el triunfo electoral de la candidatura de Fermín Azparrent, en la cuna donde surgió Sendero Luminoso, significó un duro revés político para los objetivos de Abimael Guzmán que buscaba generalizar su llamado a “la guerra popular”, y por lo tanto, promovían el boicot electoral para generar un vació de poder; así como también fue una derrota política para quienes, desde la otra orilla, utilizaban el terror estatal y pretendían someter a toda la sociedad civil bajo la lógica de una absurda estrategia anti-subversiva, que veía como enemigo a todos los que criticaban y se oponían a la política de saqueo y destrucción del país que el gobierno aprista desarrollaba.

Fermín Azparrent estaba convencido que frente a la estrategia de terror del senderismo y la lucha anti-subversiva que el gobierno aprista pretendían imponer al país, existía un espacio importante para desarrollar la lucha democrática de masas, fortalecer al Partido, impulsar la construcción de la IU como un frente revolucionario de masas, organizar y promover la autodefensa popular y avanzar decididamente hacia la conquista de mayores espacios democráticos que permitieran modificar la correlación de fuerzas para consolidar nuestra estrategia de convertir a la Izquierda Unida en una verdadera alternativa de gobierno y poder.

Consecuente con esa idea, Fermín Azparrent asumió la conducción del Municipio de Huamanga deslindando abiertamente contra la estrategia del terror del senderismo y criticando públicamente la estrategia de guerra sucia que las Fuerzas Armadas desarrollaban en Ayacucho. Esta actitud le valió que Fermín Azparrent estuviera en la mira de fuego, tanto del Senderismo como de los mandos militares que operaban en Ayacucho, y que veían en la actitud del Alcalde de Huamanga un obstáculo y un peligro para la política de impunidad con que las Fuerzas Armadas actuaban en la lucha contra SL.

A pesar de las amenazas y haber sobrevivido a varios intentos de asesinato, Fermín Azparrent nunca aceptó la idea de abandonar Huamanga. En las reuniones del Comité Central del Partido, él siempre defendió la idea de culminar su periodo por el cual fue elegido. Tenía una confianza en su pueblo y señalaba que la base de su seguridad personal radicaba en ejercer una gestión honesta, transparente, y sobre todo, defender con lealtad y consecuencia los intereses populares de los huamanginos.

Como apunta la Comisión de la Verdad y Reconciliación en relación a la actividad de Fermín Azparrent “Su lucha por la paz lo llevó a ser la primera autoridad en denunciar públicamente la masacre ocurrida en el distrito de Cayara, provincia de Víctor Fajardo, Ayacucho, el 14 de mayo de 1988. Asimismo, en agosto de 1988 organizó una marcha por la paz en la ciudad de Ayacucho, a la que concurrieron más de 10 mil personas. Esta marcha fue rechazada por las Fuerzas Armadas y la organización subversiva El PCP-SL.”

Las relaciones de Fermín Azparrent con los mandos militares siempre fueron tensos y de desconfianza mutua. Por esa razón, Fermín Azparrent nunca aceptó contar con personal militar para su seguridad personal. En su recuerdo estaba la brutal muerte de Crista Fernández, una joven militante de la Juventud Comunista que fuera secuestrada por una patrulla militar, que engrosó la trágica lista de personas desaparecidas y cuyo cadáver apareció años después en una fosa candlestina.

Pero lo que los militares no lograron lo consiguió un comando senderista que el 19 de setiembre incursionó en el local de la ferretería de Fermín Azparrent Taipe y a sangre fría acabaron con la vida del Alcalde de Huamanga.

Al respecto, La Comisión de la Verdad y Reconciliación, luego de haber investigado este crimen llego a la conclusión “que el ciudadano Fermín Darío Azparrent Taipe fue asesinado por un comando de aniquilamiento del PCP-SL, el 19 de septiembre de 1989. A haberse determinado que él no participó en el conflicto armado interno, su asesinato constituye una grave infracción al Artículo 3° común de los Convenios de Ginebra. Que además de los autores directos, son también responsables de este condenable crimen, Abimael Guzmán Reinoso y los integrantes del Comité Central del PCP Sendero Luminoso.”

A 25 años de su cruel asesinato rendimos nuestro homenaje a la vida y el recuerdo de nuestro recordado camarada Fermín Azparrent Taipe, el valiente “wirataka” ayacuchano.

 

http://larepublica.pe/politica/1097643-la-izquierda-y-sendero-luminoso
 

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