Federación Sindical Mundial

70 años de combate por la victoria de los trabajadores y el socialismo

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 INTERVENCIÓN DE Valentín Pacho, Secretario General Adjunto fsm EN SIMPOSIO DE SAO PAULO

 

 

 

 

 

Intervención de Valentín Pacho, secretario general adjunto de la FSM en el Simposio de Sao Paulo



Compañeras y compañeros

El 3 de octubre del 2015, es un gran acontecimiento para los trabajadores clasistas y revolucionarios del planeta porque se conmemora el 70 aniversario de fundación de la Federación Sindical Mundial (FSM) y lo hacemos con actos solemnes y movilizaciones en los cinco continentes, tal como hoy hacemos con este acto en la ciudad de Sao Paulo, patria chica de generaciones gloriosas de la clase obrera brasileña que ofrendaron su sangre y su vida en la lucha por sus derechos sociales y por su dignidad.

Este, no es un acto protocolar, es un acto de combate, reflexión, de evaluación crítica y autocrítica para revivir la historia de 70 años de combate sin tregua de ese contingente de trabajadores, militantes revolucionarios que lucharon en cada uno de sus países o regiones por un mundo nuevo, de bienestar, sin explotados ni explotadores y por el socialismo.

Este aniversario coincide con otro gran acontecimiento, el 70 aniversario de la derrota del nazifascismo en Alemania, el 9 de Mayo de 1945, después que el Ejército Rojo ingresara a Berlín y clavara la roja bandera de la clase obrera en el Reichstag, durante la II Guerra Mundial, para anunciar al mundo la victoria del proletariado sobre el imperialismo alemán, la victoria de la hoz y el martillo de los trabajadores sobre la negra bandera del fascismo.

La Segunda Guerra Mundial fue promovida por los círculos imperialistas más reaccionarios y revanchistas de Alemania en pugna por el mercado internacional lo mismo que por liquidar a la Unión Soviética que construía el socialismo sobre los restos de la Rusia imperial. La Revolución Bolchevique desde 1917 había remecido los cimientos del sistema capitalista, al mismo tiempo que generó grandes esperanzas para los trabajadores y los pueblos del mundo. Al consolidarse la Unión Soviética provocó pánico en el capitalismo haciendo que el imperialismo, esta vez con el rostro alemán, se lanzara contra ella.

Para la militancia de la FSM, la Revolución Bolchevique sigue siendo la mejor experiencia y el mejor aporte para las luchas de la clase obrera y, también, para las fuerzas progresistas que aspiran transformar la sociedad.

La historia de la FSM es una tradición de triunfos y derrotas de la clase obrera combativa. La FSM representa el sindicalismo de clase y constituye, al mismo tiempo, la mejor alternativa para el movimiento sindical del mundo, para los trabajadores que luchan por sus derechos, por su dignidad y el socialismo.

Al referirnos a la historia de la FSM -en su 70 aniversario- ratificamos que se trata de la práctica viviente de las luchas diarias de la clase obrera internacional y el conjunto de los trabajadores que enfrentaron a los poderes económicos contra los abusos de la clase dominante, es la historia de los que soportaron agresiones violentas y la represión del Estado, es la historia de quienes enfrentaron con el pecho las balas asesinas del capitalismo represor, es la historia de los perseguidos, de los encarcelados, torturados, asesinados, desaparecidos, secuestrados; de los que fueron satanizados por campañas sucias de toda índole acusados de comunistas, como si ser comunista fuera un delito. Esos sindicalistas que dieron honra a la clase obrera estuvieron afiliados a la FSM.

La historia de la FSM está escrita con la sangre de los combatientes que ofrendaron sus vidas en cada región, tal como ha ocurrido en nuestra América. Estos combatientes eran y son progresistas, se consideraban y se consideran de izquierda por convicción, nunca por oportunismo. Por tanto la FSM, al conmemorar el 70 Aniversario de su fundación, rinde homenaje a los héroes y mártires de la clase trabajadora que con su ejemplo y sacrificio llenaron de gloria la historia de la FSM. En memoria de nuestros mártires y por un futuro de bienestar para la humanidad, la FSM continuará su marcha combativa portando siempre las banderas de la lucha antiimperialista y los principios de clase.

Conmemoramos el 70 aniversario en el marco de la más profunda crisis del sistema capitalista. Esta es una crisis estructural de perspectivas siniestras. Esta situación ha generado crisis económica, política, financiera, energética, medioambiental, hídrica, alimentaria, institucional y, sobre todo, crisis moral, manifestada en el empobrecimiento acelerado de las grandes mayorías, siendo su principal víctima la juventud, mientras un puñado de corporaciones transnacionales se vienen apropiando de los medios de producción, de los recursos naturales, las riquezas de las naciones y del control de los Estados, salvo honrosas excepciones.

Los gobiernos de la gran mayoría de naciones están al servicio de esas corporaciones transnacionales. Los trabajadores y los pueblos hemos quedado desprotegidos. Por tanto, el gran reto de hoy para el movimiento sindical y para las fuerzas democráticas del mundo es buscar, con imaginación, nuevas formas de lucha para enfrentarnos con éxito a estos demonios del mal, procurando salir victoriosos.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial uno de los acontecimientos trascendentales fue la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con la esperanza de que este organismo sería garantía de la paz en el mundo, que fue y es anhelo de la humanidad; pero, lamentablemente, hoy no cumple ese rol, pues está al servicio de los intereses del imperialismo encabezado por el norteamericano.

En el fragor de esos acontecimientos del siglo XX, al concluir la Segunda Guerra Mundial, fue creada la Federación Sindical Mundial, obra impulsada por el clamor del movimiento sindical de todos los continentes en la necesidad de unir las fuerzas de la clase obrera universal en una sola central, a raíz de la experiencia dolorosa que generó esta conflagración mundial.

Aunando esfuerzos y coincidencias en el movimiento sindical del universo, se puso en marcha la unidad de los sindicatos del planeta en una sola central internacional que fortalezca la lucha de los gremios frente a la agresividad de los poderes económicos y el imperialismo.

Los primeros pasos se dieron en la conferencia de los sindicatos realizada en la ciudad de Londres en Junio de 1945. Este evento fue considerado como preparativo, de democrático debate, que culminó con acuerdos unitarios en el que participaron las principales organizaciones representadas por 204 delegados, el núcleo coordinador estuvo conformado por los líderes de la Central de los Sindicatos de Gran Bretaña TUC, Congreso de las Organizaciones Industriales -CIO- de Estados Unidos, Consejo Central de los Sindicatos de la Unión Soviética URSS, la CGT de Francia, Federación Nacional de Sindicatos de China, Central de Trabajadores de América Latina -CTAL-, siendo secretario general de la conferencia, Walter Citrine Secretario General de la TUC. La conferencia decidió por unanimidad convocar al Congreso Constituyente entre los días 3 al 8 de Octubre en la ciudad de Paris de ese mismo año.

En efecto, en el congreso de Octubre de 1945, la primera resolución fue dar por constituida la primera organización internacional de trabajadores la que, a partir de ese día, se denominaría Federación Sindical Mundial (FSM), por decisión unánime de los delegados representando a 67 millones de trabajadores de 56 organizaciones nacionales de 55 países y 20 organizaciones internacionales.

Constituida la FSM, los siguientes debates fueron dedicados a la adopción de estatutos, documentos de orientación, programa, resoluciones y objetivos. Entre los últimos destacan la erradicación completa del fascismo, la lucha por la paz y apoyo a la lucha de los pueblos por su independencia del dominio colonial. Mención aparte merece la resolución para exigir la solución de las principales demandas de los trabajadores, garantizar el respeto a sus derechos como a la libre organización, la eliminación de todas formas de discriminación de raza, sexo o creencias religiosas; así como, también, el derecho al trabajo, vacaciones y otros que en ese entonces no existían en varios países.

Entre los principales objetivos se demandaba a los gobiernos dejar de lado la industria bélica e impulsar la industrialización productiva y desarrollo la agricultura con apoyo técnico, en función de las necesidades del desarrollo de las naciones, para promover el bienestar de sus pueblos.

Una vez culminados los debates, se eligió el Consejo Ejecutivo teniendo a Walter Citrine de la TUC como presidente y como Secretario General a Louis Saillant de la CGT francesa.

Concluido el Congreso Constituyente, la FSM fue presentada a la comunidad internacional siendo recibida con gran regocijo por los trabajadores y trabajadoras en todos los rincones del mundo, más no en los sectores empresariales y financieros. La FSM recibió, además, la condición de Status Consultivo en el Consejo Económico y Social de la ONU. La FSM, tomó iniciativas ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para proponer la adopción de convenios prioritarios concerniente al derecho de libre sindicalización, a la negociación colectiva, derecho a huelga y a la protección de las organizaciones sindicales por los estados.

En ese contexto la FSM presentó y sustentó el convenio 87 referido a la libre sindicalización y derecho a huelga y protección, así como el convenio 98 que protege el derecho a la negociación colectiva y protección a los trabajadores sindicalizados que siguen siendo convenios fundamentales hasta hoy, pero que los gobiernos neoliberales los violan flagrantemente. La FSM hizo aportes importantes ante la OIT para que los estados y las instituciones empresariales asuman el compromiso de adoptar estos convenios que protejan los derechos de los trabajadores y al libre ejercicio de la función sindical.

Dos años después de concluida la Segunda Guerra Mundial, el bloque imperialista encabezado por Estados Unidos impulsó el rearme, se potenciaron los gastos militares y modernizó la industria bélica, con mayor capacidad destructiva, pese a que la humanidad había quedado sensibilizada por los efectos de las bombas atómicas lanzadas en Hiroshima y Nagazaki por Estados Unidos.

En ese contexto entraron en acción el Departamento de Estado y la CIA norteamericanos para promover la confrontación contra el bloque socialista mediante campañas de todo tipo propiciando, nuevamente, el peligro de guerra, obligando a los Estados a definir posiciones. Quedó clara la intención de la administración norteamericana al crear la OTAN y ejecutar el Plan Marshall. Con la primera se potenciaba un organismo bélico de gran alcance que comprometía a un bloque de gobiernos imperialistas y la segunda fortalecería las empresas transnacionales encargándoles la reconstrucción de la Europa devastada. La posición belicista de la política norteamericana fue desde entonces de confrontación con el campo socialista, esta etapa fue conocida como la Guerra Fría.

Estos temas, como era de esperar, fueron puestos en la agenda de los organismos de la FSM, por los sindicatos de Gran Bretaña y de Estados Unidos, apoyados por otras organizaciones del norte de Europa y otras latitudes produciéndose una confrontación en su seno, pues, otro sector de los representantes de organizaciones de varios países expresaron su desacuerdo respecto a la OTAN y al Plan Marshall, ya que la FSM no podía apoyar iniciativas de ese tipo.

Las dirigencias de estos sindicatos, comprometidos con la orientación de la política norteamericana y el bloque imperialista, plantearon que la FSM suspenda por un año sus actividades, propuesta que fue rechazada por un gran sector de los miembros de la FSM, produciéndose, de esta forma, una confrontación irreconciliable entre dos disyuntivas de carácter político e ideológico, pues por medio estaban en juego los principios.

Esto obligó a convocar el Segundo Congreso en Milán, del 29 de Junio al 9 de Julio de 1949, con la participación de delegaciones de 61 países, representando a 71 millones de trabajadores. El primer acuerdo del congreso fue rechazar la propuesta de los sindicatos de Gran Bretaña de suspender las actividades de la FSM, la posición de la mayoría de los delegados argumentó que esta no podía parar sus actividades ni por un minuto.

El congreso de Milán confirmó su intención de seguir luchando por la unidad del movimiento sindical, ratificó la lucha por la paz contra la política guerrerista del imperialismo, contra el colonialismo y a favor de los derechos de los trabajadores migrantes, Además, condenó la desigualdad de derechos de las mujeres trabajadoras y de la juventud. Y en el plano interno se aprobó la constitución de Uniones Internacionales de los sindicatos por rama de actividad. Las organizaciones de Gran Bretaña y Estados Unidos, principalmente, ya no participaron en este congreso

El segundo congreso en Milán eligió como Presidente a Guiseppe Di Vitorio de la CGIL (Italia) y como Secretario General fue reelegido el compañero Louis Saillant de la CGT, asimismo fueron elegidos los representantes de los sindicatos la URSS, China, México, de Holanda, India, Checoslovaquia, Cuba y Guinea entre otros .

Como era de esperar, en Diciembre de 1949, los sindicatos de Gran Bretaña y los de Estados Unidos, seguidos de otras organizaciones de países capitalistas, convocaron su Congreso en Londres y crearon la Confederación Internacional de Organizaciones de Sindicatos Libres CIOSL, con ello sellaron la división de la FSM cumpliendo a cabalidad el mandato del imperialismo. Lo mismo pasó en todo el mundo, por tanto se generó dos visiones, dos opciones, dos programas, dos propuestas: el de la CIOSL y el de la FSM.

La CIOSL diseñaba un sindicalismo reformista colaborador con la clase dominante y a la vez complaciente con el capitalismo. Este sindicalismo se convirtió en el brazo laboral del imperialismo y se sumó a la campaña anticomunista en el seno del movimiento sindical durante la etapa de la Guerra Fría, siendo cómplice de las dictaduras más sangrientas de Asia, África y América Latina. Hoy ese sindicalismo sirve de colaborador y cómplice del neoliberalismo, cuando no de su operador.

Mientras, la FSM, representa al sindicalismo clasista, educado en el marco de la lucha contra el capitalismo. La acción de la FSM debe ser evaluada por la historia en base a los hechos, la FSM mantuvo sin vacilaciones los principios de la solidaridad de clase, luchando por la transformación de la sociedad. Es una organización democrática e internacionalista que libró grandes acciones en apoyo a la lucha contra el colonialismo en África, Asia y otras regiones.

Consecuente con esos principios la FSM apoyó y apoya la Revolución Cubana lo mismo que procesos de cambios progresistas. Por tanto la FSM es una organización clasista, democrática e internacionalista.

A partir de los 50 del siglo pasado, se produjo un auge de las organizaciones sindicales y crecimiento de la FSM, lo mismo que el crecimiento de las fuerzas progresistas y revolucionarias lo mismo que la lucha antiimperialista. En el movimiento sindical se propagaron las ideas progresistas y revolucionarias, fue la etapa en el que los sindicatos cobraron mayor fuerza. En la década del 60 se legalizaron la mayoría de los sindicatos, lográndose conquistas laborales y sociales muy importantes para los trabajadores.

El sector empresarial la burguesía y gobiernos proimperialistas, se vieron obligados a ceder a las demandas de los trabajadores por el temor a que las ideas socialistas se sigan propagando. El desarrollo de la Unión Soviética causaba pánico, principalmente en los países de Europa occidental, pese a la campaña anticomunista. La clase trabajadora logró mejoras importantes en lo salarial, seguridad social, cultural, vivienda, salud y educación. El capitalismo tuvo que aceptar una legislación favorable a los trabajadores incluso subsidios a servicios. La existencia del campo socialista fue un punto de apoyo, principalmente para los sindicatos de Europa Occidental (hoy Unión Europea).

En el Tercer Mundo, el movimiento sindical vinculado a la FSM logró conquistas laborales importantes en cada uno de los continentes a costa de grandes acciones de lucha contra las oligarquías y gobiernos serviles al capital. En América Latina se incrementó el crecimiento y combatividad de los sindicatos, polarizándose la lucha ideológica entre el sindicalismo reformista y colaboracionista promovida por la CIOSL-ORIT y el sindicalismo clasista de orientación proletaria y revolucionaria representada por la FSM.

Se incrementó la lucha antiimperialista, lo que condujo a la desesperación de la política norteamericana que respondió acelerando su carrera armamentista, la que, cada vez pone a la humanidad en riesgo de desaparecer por la proliferación de armas de destrucción masiva. Así provocó la guerra contra Vietnam, la que fue ganada por el pueblo de Ho Chi Minh gracias a la ayuda fraterna de la Unión Soviética y a la solidaridad internacional de las fuerzas progresistas del mundo.

En América Latina la política imperialista promovió golpes de estado, invasiones y la imposición de gobiernos serviles y dictaduras sangrientas, procurando profundizar una mayor confrontación con la URSS. Las organizaciones sindicales afiliadas a la FSM estuvieron presentes en la lucha, en primera fila, contra estas dictaduras y los gobiernos pro imperialistas; por eso fueron perseguidos, encarcelados, torturados, desaparecidos o asesinados por esas fuerzas.

En la década del 60 se produjo un acontecimiento trascendental en América Latina, el triunfo de la Revolución Cubana; y, en los 70, la Sandinista, revoluciones a las cuales la FSM brindó militante solidaridad de clase, mientras que la CIOSL las combatió cumpliendo el mandato del imperialismo.

Si bien es cierto que en el plano internacional la clase obrera y el conjunto de trabajadores y sus sindicatos lograron importantes conquistas en las décadas del 60 al 70, en Europa occidental cobró fuerza en los principales partidos obreros (comunistas) las tesis del llamado eurocomunismo, Este generó influencia negativa y pérdida de conciencia de clase en los sindicatos, basados en que los trabajadores de Europa occidental gozaban de un mejor nivel económico, se olvidaron, entonces, de que opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, que mantuvieron una constante lucha que terminó con la transformación revolucionaria de toda la sociedad, esto es, se olvidaron de la lucha de clases.

Fue así que la gran mayoría de los partidos comunistas de Europa, con honrosas excepciones, aprovechando algunas deficiencias en la construcción del socialismo en la Unión Soviética, se colgaron de la falda de la socialdemocracia, esto obligó a los sindicatos europeos a renunciar al papel de vanguardia, convirtiéndose en referente del sindicalismo reformista y oportunista propicio para el surgimiento de una burocracia sindical capaz de desatar campaña tras campaña contra la FSM.

Así, la mayoría de esos sindicatos pasaron a formar parte de la CIOSL, impulsando como nueva estrategia el “diálogo social” en lugar de confrontarse con los patrones, o sea renunciaron a la lucha, contribuyendo a la neutralidad del sindicalismo europeo. Lamentablemente esta teoría repercutió en el movimiento sindical de países tan importantes como Italia, Francia y España, cuyos sindicatos habían sido referentes para el resto del movimiento sindical debido a las conquistas (salvo España durante la dictadura franquista) laboral y social que habían obtenido.

Hoy, debido a la repercusión de la crisis en la Unión Europea, los gobiernos conservadores y socialdemócratas de esa región han descargado todo el peso de esta sobre las espaldas de la clase trabajadora y sectores vulnerables europeos, expropiando los principales derechos laborales y sociales, produciéndose un retroceso inimaginable. En el planeta, los trabajadores han perdido todos los derechos fundamentales que costaron años de lucha conquistarlos. Eso es lo que las dirigencias sindicales socialdemócratas y eurocomunistas han generado con el diálogo social.

La ofensiva del imperialismo arreció en la década del 80 con la intensificación de la carrera armamentista, esta vez con mayor capacidad destructiva y nuclear. Estados Unidos tenía distribuidas más de 800 bases militares en todo el planeta, capaces de desaparecer a la humanidad en cuestión de horas.

La revolución tecnológica y la comunicación acelerada del Internet provocaron un cambio radical en los procesos de producción, generando cambios en el sector laboral y la consecuente marcha hacia la globalización. Una realidad con perspectivas que asombraría a la humanidad dando la impresión que la economía de mercado era la única vía posible para el futuro de la humanidad, en pocas palabras, la ideología neoliberal arrasó.

A esto se sumarían los problemas internos en los países socialistas y la aparición de la perestroika promovida por Mijail Gorvachov en la Unión Soviética, la misma que fue apoyada por la gran mayoría de fuerzas progresistas, por los partidos comunistas del mundo y por supuesto que, también, por el movimiento sindical progresista como la FSM; pero, lo mismo que el eurocomunismo, la perestroika fue asumida en la creencia de que era la estrategia para superar las deficiencias en la construcción del socialismo, pero fue lo contrario, pues solo provocó la caída de la mayoría de gobiernos de los países socialistas y el desmoronamiento de la Unión Soviética.

En ese contexto se realizó el XII Congreso de la Federación Sindical Mundial en 1990, en Moscú, siendo anfitrión el Consejo Central de los Sindicatos de la Unión Soviética todavía afiliada a la FSM, ese congreso fue dramático por la incertidumbre que generó el derrumbe del socialismo en Europa. Los delegados asumieron la responsabilidad de afrontar la situación decidiendo poner todos los esfuerzos para superar el impasse sin perder la esperanza.

La perestroika causó muchas dudas en los delegados del XII Congreso. Sin embargo, las orientaciones y conclusiones del Congreso de la FSM, a pesar de estar a la defensiva, fueron de resistir, no bajar la guardia y asumir las consecuencias del desastre a venir con la desaparición de la Unión Soviética. Se aprobaron medidas de reestructuración de la FSM para enfrentar la situación internacional compleja de ese entonces y se eligieron los órganos de dirección.

La desintegración de la Unión Soviética, al año siguiente del XII Congreso, fue un duro golpe para la FSM, para las fuerzas progresistas y una tragedia para la humanidad. Se perdió el mejor referente causando consternación y frustración

La Federación Sindical Mundial tuvo que enfrentar este duro golpe con serenidad puesto que no era el primero, el sindicalismo de lucha que representaba nunca se amilanó ante las dificultades, a pesar de que aparecieron profetas muy publicitados anunciando el fin de la historia, el fin de las ideologías, el fin del socialismo y del comunismo. El imperialismo norteamericano quedaba dueño del planeta y como la única superpotencia, dando la sensación de que la humanidad, estaba obligada a guiarse por sus dictados.

El derrumbe del campo socialista provocó, también, la aparición de un buen número de oportunistas autodenominados independientes, los mismos que antes se consideraban "de izquierda". Estos cambiaron de bando, principalmente en los sectores intelectuales, dejando entrever su conveniencia, que también repercutió en gran sector del movimiento sindical. Igualmente pasó en algunos partidos comunistas, muchos de estos asumieron posiciones socialdemócratas, provocando mayor caos en los sindicatos progresistas, el desconcierto fue tal que ya no querían mencionar la palabra socialismo y menos la palabra comunismo. En medio de ese desbarajuste se impuso el neoliberalismo en el mundo.

Hoy el imperialismo norteamericano, mas arrogante que nunca, impone la dictadura neoliberal con la OTAN como el gendarme universal más tenebroso de la tierra, estando las naciones gobernadas actualmente por corporaciones transnacionales. En ese contexto tiene que lidiar la FSM.

Frente al desconcierto generado por el derrumbe del campo socialista, los sindicatos afiliados a la Federación Sindical Mundial, de conformidad a la orientación del XII Congreso, decidieron presentar resistencia al neoliberalismo. La lucha en cada continente fue muy dura y desigual. Los gobiernos neoliberales aprovechaban su ventaja para eliminar derechos fundamentales o despedir masivamente a los trabajadores. En muchos países se perdieron batallas, en otros se ganó. Los sindicatos clasistas, afiliados a la FSM, no dieron tregua a pesar de que fueron duramente golpeados.

Mientras tanto, la otra internacional llamada CIOSL (hoy CSI) en esos años cruciales se dedicó a colaborar con los gobiernos neoliberales, sus dirigentes avalaron sus políticas y aún lo hacen, pues continúan pregonando el dialogo social frente a la agresión del neoliberalismo.

Para la FSM no ha sido fácil resistir. Al interior surgieron opiniones derrotistas en el sentido de que la central internacional debería disolverse, argumentando que ya había cumplido su rol histórico y que, al desaparecer el campo socialista, la FSM ya no tenía perspectivas.

La FSM, no obstante, continuó representando al sindicalismo clasista y de lucha revolucionaria, por tanto, la dirigencia convocó a Consejo General en Varsovia en 1993 en el que se decidió convocar el XIII Congreso. Sin patrocinadores "oficiales", la Federación General de los Sindicatos de Siria se ofreció servir de anfitriona para la realización del histórico XIII Congreso de la FSM donde participaron 820 delegados de los sindicatos de los cinco continentes,

Este congreso sirvió para recobrar la confianza y dar mayor fuerza a las posiciones combativas de la FSM, además, se caracterizó porque se reafirmaron los principios fundamentales del sindicalismo y el reconocimiento de la lucha de clases como motor de la historia, mientras los sectores sindicales que la abandonaron buscaron cobijarse en ONGs que se encargarían de despolitizar y desideologizar al movimiento sindical.

Cinco años después la Central Sindical de Trabajadores de la India –con trayectoria histórica de lucha revolucionaria de gran prestigio en su país-, fue el anfitrión del XIV Congreso Sindical Mundial de la FSM, realizado del 25 al 28 de Marzo del 2000.

Este congreso hizo la evaluación de las acciones de la FSM desde el XIII Congreso, se verificó que estas no habían sido interrumpidas, pues los órganos de dirección funcionaban. Se confirmó la recuperación y reactivación de los sindicatos afiliados que en muchas regiones tenían problemas, se constató la afiliación de nuevas organizaciones sindicales y que, en cada uno de los continentes, las oficinas regionales ya estaban funcionando, igualmente las Uniones Internacionales de los Sindicatos (UIS) de Rama se habían reestructurado y reiniciaron su marcha habiendo participado en el Congreso ocho UIS, El Consejo Presidencial y el secretariado funcionaban conforme a los estatutos. Asimismo, el XIV Congreso verificó que la FSM, estaba participando en todos los órganos de las Naciones Unidas (ONU) donde se tenía Status Consultivo.

En conclusión, los Congresos XIII y XIV demostraron que las banderas de lucha de la FSM se habían mantenido en alto, indicando así que su vigencia estaba garantizada, ahora faltaba dar el gran salto para su fortalecimiento.

El XV Congreso realizado en la Habana en Diciembre del 2005 fue el evento más importante de la historia reciente de la FSM por cuanto se hizo en condiciones diferentes.

Mediante grandes movilizaciones, la clase trabajadora y las fuerzas avanzadas en todo el planeta habían rechazado con fuerza el neoliberalismo. En varios países, gobiernos de este tipo habían caído y en su reemplazo surgieron regímenes progresistas, ya sea mediante elecciones o por acción de las masas.

Entonces, no fue en vano la resistencia del sindicalismo de clase. Los gremios afiliados a la FSM junto con organizaciones progresistas y la gran mayoría de los pueblos del planeta demostraron que este modelo no era el futuro para la humanidad.

Todo esto se tradujo en el hecho de que, a partir del XV Congreso, las nuevas condiciones facilitaron la afiliación a la FSM de los sindicatos más importantes en todos los continentes así como el mayor accionar en todos los frentes.

Finalmente, el XVI Congreso de la Federación Sindical Mundial realizado en Atenas, del 6 al 11 de abril del 2011, fue trascendental. Participaron 830 delegados de los cinco continentes caracterizándose por la calidad de los debates. Sirvió para evaluar y verificar que la línea de orientación de clase acordada en el XV Congreso se había cumplido. Se constató que la posición y el accionar de la FSM contra la arrogancia del imperialismo fue positiva, pues, significó mayor afiliación de sindicatos a nivel internacional, como, por ejemplo, los sindicatos estratégicos más importantes de Sud África. Con ellos hemos sobrepasado los 92 millones de afiliados, fortalecimiento más la FSM.

Los debates, la orientación política y las acciones de lucha de la FSM fueron reflejados en un documento central llamado Pacto de Atenas, cuya evaluación de su complimiento se hará en el próximo Congreso a realizarse en Sud África.

Podemos afirmar, con certeza, que la FSM recupera sus fuerzas y está venciendo obstáculos y dificultades, principalmente en la lucha ideológica.

La historia de la FSM es la historia de la lucha de clases en cada uno de los continentes, la que enfrentó y asumió con responsabilidad. Tuvo etapas de gran auge, como también etapas de dificultades y bajas durante sus 70 años de existencia.

La FSM lucha actualmente por la recuperación de la conciencia de clase, por la unidad en el movimiento sindical internacional y aspira al socialismo. A la FSM se le podrá criticar de muchas cosas, pudo haber cometido errores en la lucha, pero jamás traicionó a los trabajadores, menos a la clase obrera. Jamás renunció a los principios por la que fue creada.

HONOR Y GLORIA A LOS MÁRTIRES DE LA CLASE OBRERA

VIVA EL 70 ANIVERSARIO DE LA FSM
 

 

 

 

 

 

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